martes, 21 de agosto de 2018

"AFRICANUS. EL HIJO DEL CÓNSUL". SANTIAGO POSTEGUILLO

     Novela histórica con un buen pulso narrativo en el que el desarrollo de los acontecimientos está correctamente tratado, con un notable uso de las elipsis temporales entre capítulos y donde la utilización de una variedad de focos ameniza la lectura. Tratándose de una novela con temática romana, el manejo de la narración en las batallas, tanto en su preparación, como en su desarrollo y conclusión es muy trabajado. La documentación en estos libros es parte fundamental de la labor del escritor y en esto Santiago Posteguillo es un maestro sin lugar a dudas. Leemos una novela pero aprendemos casi como estudiantes. La novela histórica ha dado grandes clásicos de la literatura con obras como las de Robert Graves, Mika Waltari o Margarite Yourcenar, pero no es esa la senda buscada por Posteguillo, el autor busca con buen oficio la eficacia narrativa  y el puro entretenimiento lector.

     La narración pivota en torno a un triángulo principal. Escipión, protagonista principal, es mostrado desde su adolescencia y juventud como un dechado de virtudes. Se muestran sus primeros logros civiles y militares, su rápida llegada a puestos de poder y responsabilidad en una precocidad nunca antes vista en la tradicional sociedad romana. Por otro lado, aparecen sus dos antagonistas principales, el primero es Aníbal, enemigo de Roma, el gran general cartaginés que fascina y causa pavor con solo la mención de su nombre a los ciudadanos romanos, maestro de la estrategia militar y con un halo adamantino que lo hace parecer invencible, pese a los reveses del final del libro. El segundo es Fabio Máximo, rival político de la familia de los Escipiones, que se contrapone a la nobleza de estos con su sagacidad e inteligencia política, lo que le convierte en el poder en la sombra en el Senado, muy influenciable a su opinión, y por tanto, maneja los hilos de las decisiones de Roma. Fue llamado escudo de Roma por la fortaleza y decisión con la que aguantó la cercanía de Aníbal con Roma. Sus pasajes en los que muestra sus planes a Marco Porcio Catón, su pupilo, son de lo mejor de la novela por la muestra de inteligencia táctica y anticipativa de este siniestro personaje, pero fundamental en la historia de Roma. 

     Al margen de este triángulo protagonista se nos muestra la vida dura y compleja de un plebeyo concreto, Tito Macio. Con él podemos adentrarnos en la parte más oscura de la vida de Roma, en el oscuro y difícil mundo de un personaje que pasa por los estados de tramoyista, comerciante, legionario, desertor, semiesclavo y, por último, una leyenda imperecedera de Roma, y no por motivos políticos o militares. Su nombre para la posteridad lo dejamos para el lector pues esa es una de las sorpresas del libro.

     En general, es un libro de lectura amena, cuya mayor intención es la de hacer pasar un buen rato al lector, sin duda una de las más loables, que mantiene al mismo despierto y deseoso por saber que ocurrirá en el siguiente capítulo y despierta el interés por la historia de Roma, en los albores de su imperial dominio mediterráneo.

    Un saludo atento del Criticón Lector.

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