miércoles, 22 de noviembre de 2023

"PERROS AHORCADOS". JOSÉ MARÍA VAZ DE SOTO

     Llevaba tiempo con ganas de leer a José María Vaz de Soto, pues se trata de un autor que es recurrente en los manuales de literatura española que abordan la creación a finales del siglo XX, especialmente sus obras realizadas en los años 70. Llegó a mis manos este libro y sin dilación me puse a leerlo. Lo cierto es que anticipo que sin parecerme una novela malograda, sí que me he tenido la sensación de que se trata de una novela menor o de escaso vuelo.

    La trama se centra en la investigación de un antiguo jefe de policía y un amigo profesor al que embauca para ayudarle y cuenta la historia en primera persona sobre un suicidio en la zona del Andévalo de Huelva del que se tienen sospechas por parte de la familia. Una especie de Holmes y Watson rurales que demuestran inteligencia y mucho amor al arte, pues la investigación está realizada por hacer un favor particular.

    En la novela destaca la forma de descubrir las incoherencias de los discursos de cada uno de los sospechosos pues conforme avanza la trama la idea del suicidio va perdiendo fuerza en favor de un posible homicidio. El diálogo es lo más logrado de la novela, un diálogo fluido, rápido e inteligente con algunas menciones a la realidad del momento histórico concreto de los protagonistas de escaso interés, todo hay que decirlo. Quizá algunas reflexiones de índole filosófica diseminadas en las interacciones sí que tienen algo de más trascendencia. Desde luego, estructuralmente el diálogo se convierte en la base del texto y es, sin duda, el procedimiento elegido para el avance del relato, como suele serlo, por otra parte, en muchas novelas policiacas.

   En cuanto a las reflexiones de índole filosófico casi siempre tienen que ver con la muerte o, mejor dicho, la forma de morir. Con un debate expreso sobre la eutanasia, que se convierte en piedra angular de la novela.

    En la novela la investigación lleva a una segunda trama que de un modo un tanto simplista habla de la homosexualidad y la dificultad de aceptación de la misma en las relaciones paterno-filiales. Con otro suicidio de por medio, por cierto.

     En definitiva, la obra se me queda corta como novela de investigación o policiaca, apunta a temas de calado pero yerra o se queda corta en su disparo, y aunque tiene diálogos curiosos y los personajes, sobre todo el antiguo inspector, tienen una buena caracterización lo cierto es que al finalizar la lectura me deja muy frío.

Y, por mi parte, nada más que decir. El Criticón Lector.

lunes, 20 de noviembre de 2023

"UNA HISTORIA RIDÍCULA". LUIS LANDERO

    De nuevo vuelvo a Landero, a su prosa cervantina y golosa, a sus mundos tragicómicos, a sus personajes entre humanos y ridículos que son trasladados por el autor con un halo compasivo y benevolente. Esta historia es ridícula, claro, el mismo título  nos lo avisa. Pero muy humana y con mucho poso. En ese sentido, en este libro Landero es más Landero que nunca. La novela nos cuenta la historia tragicómica contada en primera persona de un personaje locuaz y muy especial en torno al amor loco y de consecuencias catastróficas que siente al conocer a Pepita y cómo sus relaciones y su mundo todo da un vuelco.

     El personaje, Marcial, es un loco-cuerdo o un cuerdo-loco con opiniones y reflexiones interesantísimas que, aunque a veces pueden parecer boutades intelectuales o neuróticas, tienen un fondo de verdad que pone al lector en jaque y en muchas ocasiones frente a un espejo deformante. En este sentido el relato se ve continuamente cortado por sus digresiones. Aunque como Marcial repite machaconamente "él nunca habla en vano". El personaje tiene además comportamientos obsesivos y muy ridículos que proporcionan humor recurrente y entretenimiento seguro. Sus actos están preñados de verdadero rencor social y un indiscutible clasismo y sensación de superioridad moral que desde luego no nos creemos y esconde un corazón acomplejado y neuroasténico. En su discurso variopinto vemos perlas, sobre todos sus reflexiones sobre el amor y los tipos sociales. Y en su complejo a veces, tristemente, nos vemos reflejados. Pues de un modo instintivo Marcial se sabe inferior ya que por rango social y educativo está en un nivel por debajo a su amada Pepita. Por cierto, las interacciones con Pepita son de lo más gracioso del libro. La discordancia entre personas, la triste búsqueda de afecto y aprobación y la lejanía entre lo pensado y lo realmente ocurrido reflejan en clave humorística una doble, a veces hasta triple por la evolución del pensamiento de Marcial, capa de lectura al texto.

     La novela desde el principio se nos muestra como un caso claro de justificación personal ante el acontecimiento final de deshonra. Un encuentro con la novela picaresca primigenia, el Lazarillo de Tormes, que ya habíamos visto anteriormente en Landero. Ese acontecimiento final es apoteósico y, cómo no, un despropósito de dimensiones épicas. Un esperpento de escena contado con el humor habitual de Landero.

    En definitiva, una obra muy divertida, con momentos digresivos de gran altura en el que te introducen perlas en el discurso extravagante del protagonista, con la prosa ya reconocida de un Landero que se gusta y se autorreferencia y en el que nos mete de lleno en la cabeza de uno de esos personajes tan suyos, hilarante, ridículo, estrambótico y fabulador.