martes, 20 de agosto de 2019

"QUE NADIE DUERMA". JUAN JOSÉ MILLÁS

    En esta novela Juan José Millás nos introduce de lleno en sus habituales obsesiones, en sus temáticas en las que hay una permeabilidad entre la fantasía y la realidad y en esa prosa sencilla y eficaz de experto en el oficio de escribir. Se nos cuenta la historia de una falsa delgada que es echada de la empresa de informática en la que trabaja. En su piso de soltera, en el baño, tiene una especie de iluminación al escuchar el aria nessum dorma de la ópera Turandot de Puccini. Descubre de dónde procede la música y observa que viene de un vecino, al que acaba visitando y del que se enamora sin conocerlo. El vecino, con cuerpo y hechuras de pájaro (veremos que todo lo relativo a los pájaros es transversal en la novela) desaparece del piso y Lucía, que así se llama la protagonista inolvidable que nos regala Millás, decide hacerse taxista y esperar que algún día se suba el vecino del que Lucía ha averiguado que se llama Braulio Botas, su Calaf particular. 

    En el curso de la novela el taxi se convierte en un maravilloso lugar para que observemos el peculiar modo de pensar y vivir de Lucía, que poco a poco va transformándose en Turandot mediante maquillajes que la orientalizan, con lo que se produce uno de los muchos desdoblamientos de la novela. Estos desdoblamientos son un motivo recurrente en la novelística de Millás y dan pie a la reflexión tanto metanarrativa como incluso ideológica o filosófica. Aunque en Millás es tan consustancial que no parece que sea una propuesta sesuda o intelectual. Más bien, forma parte de modo natural en su narrativa.

     De hecho, el juego (o no tan juego) de relaciones entre la realidad y lo imaginado es, desde mi punto de vista, la base fundamental de la novela. Además de Lucía-Turandot y Braulio-Calaf, observamos otros desdoblamientos de trascendencia en el desarrollo de los acontecimientos. Así, vemos  a Lucía como persona y personaje ficticio teatral en forma masculina, lo que me recuerda a una aguda digresión en la novela de Hidalgo Bayal, que comentamos en el post anterior, sobre la escritura de personajes y personas y la diferencia entre unos y otros con relación a su significación en el discurso narrativo. La escena en el que se ve a Lucía como espectadora de sí misma, con lo que ello significa en la historia, es un momento de auténtica genialidad. Otro desdoblamiento en la novela, o quizá lo podríamos denominar metamorfosis, es el de Lucía en pájaro. Lucía se va transformando en una mujer pájaro y el final de este proceso es verdaderamente escalofriante. Otro desdoblamiento curioso y magistralmente contado es el de la ciudad de Madrid, que en la mente y en el taxi de Lucía, pasa a ser Pekín. Una Madrid real es convertida en un Pekín ficticio.

     En definitiva, lo que es una novela de corte humorístico, podríamos decir que con un toque de surrealismo, poco a poco va transformándose en, primero, un artefacto oscuro y, finalmente, en una novela de terror. Porque Lucía se ve envuelta en un engaño, pero no es Lucía un personaje que vaya a dejar pasar de largo la humillación personal. Y para llegar aquí, Millás nos somete a un majestuoso clímax final que, sin duda, merece esta gran novela.

miércoles, 14 de agosto de 2019

"LA ESCAPADA". GONZALO HIDALGO BAYAL

    La obra de Gonzalo Hidalgo Bayal va acaparando cada vez más adeptos, sobre todo lectores que se decantan por lecturas de alto contenido cultural. Esta novela es un ejemplo de cómo con escasos mimbres narrativos se puede mantener un agradable disfrute en el lector. Su propuesta es seria, profunda, pero sin excesos verbales o conceptuales. Entra de lleno en el terreno de la nostalgia, pero sin una huida hacia el sentimentalismo, más bien al contrario, su actitud narrativa es analítica y reflexiva.

    "La escapada" es en puridad la historia de un reencuentro entre dos antiguos compañeros de Universidad: por un lado, el narrador-autor y por otro, el personaje sobre el que se reparte el peso de lo contado, el extraño y redondo Foneto. Este calificativo es el apodo que le llega en la Facultad de Letras por su afición a preguntar en clase sobre asuntos intrincados de Lingüística y más en concreto de Fonética. La escapada es también la jornada que pasan estos dos recién jubilados por las calles de Madrid. A lo largo de esta jornada vamos viendo el pasado conjunto de estos dos compañeros y el devenir vital de Foneto, con un subrayado especial sobre su personalidad.

     "Uno piensa el bayo, y otro el que lo ensilla". Con este leit motiv se nos presenta uno de los temas centrales de la novela, el de las expectativas que los demás tienen con respecto a uno, frente a la evolución real de los acontecimientos y las decisiones personales que nos llevan al lugar que ocupamos. Foneto, que era un alumno sobresaliente y sagaz, ha buscado un voluntario retraimiento. Por azares de la vida Foneto mantiene relación con unos familiares que regentan un quiosco y con el tiempo este quiosco se convertirá en una especie de moderna torre de marfil para él, tras heredarlo, en donde "el quiosco... es el centro del mundo: desde allí se ve cómo la gente pasa, la ciudad se mueve, el mundo gira, pero el quiosco permanece fijo e inmutable". La personalidad de Foneto, tendente a lo formal y lo conceptual le irá trasladando a un modo de vida ascético. Opta por alejarse voluntariamente y sin apenas esfuerzo de las pasiones que mueven al conjunto de seres humanos en una búsqueda de ataraxia muy noventayochesca. Foneto es víctima, además, de lo que él llama el complejo de Segismundo (el personaje parece bien elegido por las implicaciones de ensimismamiento que este tiene), basado en un acontecimiento que  marcó la vida futura de Foneto, el fallo de memoria en una obra universitaria en la que Foneto hacía de Segismundo. Y es que su afán de perfección le hacía perderse exámenes y, en última instancia, este complejo favoreció su retiro del mundo.

    A medida que el vino y el orujo van entrando en los cuerpos, las confidencias crecen y Foneto, pese a su forma de ser poco dada a los efluvios sentimentales, relata sus escasas experiencias amorosas, marcadas todas por el fracaso y, sobre todo, por lo que él llama "los amores gananciales", concepto creado por el propio Foneto que viene a entenderse como aquellos amores que se basan en el interés y la aceptación del otro, en el conformismo. La presencia de este concepto en la mente del protagonista transferida a sus actos hace que rechace la posibilidad del amor con una compañera de Facultad. 

    La escritura de Hidalgo Bayal está plagada de reflexiones lingüísticas, filológicas y librescas, también de juegos de palabras. Se busca con ello la complicidad con un lector culto, especialmente, con el lector filólogo. 

    En definitiva, el libro es una especie de testimonio vital de un personaje insignificante, extraño, de una humanidad delicada, que destaca por las ausencias deseadas  y por su aguda inteligencia. Así en el libro se dice: "... En realidad, Foneto podría elaborar un tratado en defensa de la insignificancia. ya no quedan grandes pasiones, había dicho ante el orujo, solo dolores mediocres. Aunque es probable que nunca haya habido grandes pasiones, añadió"

     Un saludo del Criticón Lector.

viernes, 9 de agosto de 2019

"BERTA ISLA". JAVIER MARÍAS

     Javier Marías es autor reputado, probablemente en el ámbito anglosajón sea uno de los autores más conocidos y estudiados en lengua española. En ocasiones, incluso, se escucha su nombre como uno de los posibles candidatos al galardón del Nobel. No alcanzo a entender tal consideración, después de leer esta novela ahora y algunos cuentos suyos en el pasado.

    Se trata esta de una novela en la que se cuenta la peripecia vital de un matrimonio formado por Berta Isla y Tomás Nevison. Un acontecimiento infortunado obliga al protagonista principal a adentrarse en el complejo y sacrificado mundo del espionaje inglés en los años ochenta; años duros por la presencia de numerosos enemigos de los servicios secretos de su majestad la Reina de Inglaterra. El bloque de los países del Este, con Alemania oriental como foco del espionaje internacional, el Ira, y el periodo de la guerra de las Malvinas. Pero no esta una novela de espionaje, sino de las consecuencias en el matrimonio, en las personas que lo conforman, de esta profesión basada en el engaño, la suplantación, la mentira y la ocultación. 

     Y decía que no entiendo la fama del autor porque observo en el libro una descontrolada verborrea, no a la manera artística. detallada y reveladora de Proust, sino en forma de cansina repetición de argumentos y motivos. Es un libro repetitivo, machacón hasta el extremo, en el que se observan páginas y páginas de relleno en donde la acción no avanza y los pensamientos ¿reflexiones? son de una simplicidad tremenda. La voz del narrador se deja ver constantemente, pero es su reiteración en el mundo interior de los personajes, con las mismas ideas siempre, lo que hace de ella un tostón infumable. El hecho causante de la obligada prestación de servicios de Tomás en el MI6 es bastante ridícula, y más ridículo es que después de años y años de servicio no sospeche en ningún momento de ese acontecimiento hasta prácticamente el final. Los fundamentos de la novela no son sólidos, el desarrollo es fatigoso, al menos el final está algo más logrado.

      Berta es una especie de Penelopé a la espera constante de un Ulises desdibujado y poco heroico. El título de la obra es una mentira, la obra da más importancia narrativa a Tomás. Berta es de una pasividad ridícula, diría que anacrónica para el tiempo en el que se desarrolla la trama; además, el narrador se empeña en insistir en los mismos sentimientos y sin apenas variación en la forma, sin matices: el miedo, la incomprensión, el desconocimiento.

     El libro cobra algo de interés ¡después de 341 páginas! con la desaparición de Tomás, en el que la vida de Berta y Tomás se separan. Sus vidas por separado tienen más interés que mientras se mantienen unidos con esas separaciones temporales. Pero el reencuentro que llega es anodino, la presencia del desaparecido y dado por muerto es insustancial. Berta y Tomás mantienen una relación de frialdad por parte de ella, de desasosiego por parte de él. Al final, la imperfección de la pareja, los sentimientos que muestra Berta y la imagen que da del fantasma en que se convertido el marido logran una percepción de que la novela, al menos, está sutilmente concluida. Aunque, sigue sin entenderse muy bien el porqué de la vuelta con Tomás, así como no se entendía el sacrificio de la espera. En conjunto, no parece que el auto capte con finura la psicología del personaje femenino, aunque se empeñe en ello (y es ese empeño el que martiriza).

     En general, no suelo hacer críticas desagradables a los libros, me resulta doloroso por el respeto que tengo a cualquiera que ante la hoja en blanco pretende crear mundos de ficción. El propósito en sí mismo ya merece un reconocimiento. Además, este blog surgió con la idea de hacer reseñas rápidas, sin más intención que trasladar las lecturas de uno a otros lectores para el intercambio y el fomento de las mismas. No obstante, en ocasiones, los demonios interiores sacan sus tridentes y dejan sus víctimas. No creo, de todas maneras, que al ilustre Marías le importe mucho la opinión de un humilde lector. 

     Un saludo del Criticón Lector.  

jueves, 4 de julio de 2019

"NADIE QUE ME ACOMPAÑE". NADINE GORDIMER

      Novela que relata la historia de dos matrimonios, principalmente desde la perspectiva de una de las mujeres, Vera Stark, en la Sudáfrica del cambio. Uno de los matrimonios es blanco y otro negro, ambos de posición social acomodada, aunque, como es lógico, de procedencia diferente. Los matrimonios son los formados por Vera y Ben, y Dydimus y Sibongile. 

      Vera Stark es abogada de una Fundación que lucha por los derechos de los negros con relación al reparto  de las tierras de las que tradicionalmente fueron desposeídos. Da cobertura legal y ayuda a asentamientos ilegales que por la vía de los hechos ocupan las tierras. Su influencia con el paso del tiempo es cada vez mayor, llegando a ser protagonista activa de la transformación del sistema político sudafricano al formar  parte de la comisión constituyente. En el que lo que se denomina justicia, visto desde una perspectiva más compleja, no deja de ser un traspaso de poder de los blancos a los negros.

     Pero la novela tiene cierto afán totalizador y no se queda en la compleja realidad histórica o social de la República de Sudáfrica, la novela desgrana las vidas de los personajes, sus vidas interiores y las complejas relaciones humanas entre el conjunto de personajes que la pueblan. Vera es el centro de las mismas. Así, la evolución a lo largo del tiempo, con sutiles analepsis narrativas,de su matrimonio con Ben. Del que al principio se nos dice que tenía una inocencia real. Ben es una artista frustrado, muy guapo, que sacrifica sus necesidades a costa de su amor por Vera. En conjunto, la visión que refleja el libro de esta relación es la falta de concordancia entre la independencia de Vera (en todos los sentidos) y la dependencia emocional de Ben, que irá minando el matrimonio. Su relación con Ben, que es en realidad segundo marido, se ve alterada desde el mismo comienzo, en el que una infidelidad con su anterior marido tendrá repercusiones a lo largo de todas sus vidas.

     Pero  la novela, que transmite la feroz independencia de Vera, muestra también, pese al amor que existe en el matrimonio, las relaciones extramatrimoniales de Vera con un austriaco (que encierra en sí mismo un trágico pasado como niño experimental de Hitler, con lo que eso conlleva en la Sudáfrica de los ochenta) más joven con el que se cita en un piso y que tiene principalmente naturaleza sexual. Quizá más importante son las relaciones con Rapulana, líder de una comunidad negra, en este caso de índole diferente a la sexual y muy difícil de etiquetar. Las conversaciones con Rapulana son profundas, complejas, respetuosas y sugerentes y abarcan, principalmente, temas de su contexto político. Vera le llega a decir a Rapulana en una de sus conversaciones: "Así que nos encontramos en una especie de proceso histórico invertido El futuro consiste en deshacer el pasado" . De su relación se dice, por ejemplo: " Siguieron un rato sentados en un silencio inadvertido, más próximos en su discrepancia de lo que podían estarlo con otros en la coincidencia" . Y, en definitiva, con Rapulana Vera toma conciencia de que su peripecia vital es una intensa búsqueda de su propio yo, alejada de dependencias, pero no de lealtades.

    Otra de sus relaciones trascendentes, en este caso laboral, es con Oupa, uno de sus ayudantes con los que le une una fuerte vinculación. Oupa es también un nexo de unión, distorsionador, con Sibongile (Sally) y Dydimus (Didi), pues a lo largo de la novela este tendrá una relación amorosa con la hija de estos. Oupa se verá envuelto en una situación personal trágica que muestra, de soslayo, el problema de la inseguridad de la nación.

     El matrimonio de Sally y Didi es el de unos luchadores del movimiento antisegregación que han estado exiliados y represaliados. Didi ha sido en el exilio quien tomó los riesgos y estuvo en primera fila, pero a su vuelta será Sally quien sea la cabeza visible y la votada por la Asamblea del cambio. Las repercusiones en el matrimonio que esta decisión tiene se dejan ver en el libro. El encumbramiento de ella frente a la defenestración del otro está sutilmente manejado por la autora.. En el hecho de ser postergado Dydimus influyen actuaciones oscuras de este con relación a búsquedas de información y posibles torturas. También es trascendente la influencia que tiene en sus vidas el verse en una lista negra Sibongile, listas de objetivos de los afrikaners que no quieren el cambio.

    En conjunto, se trata de una obra de estilo complejo, de naturaleza reflexiva y que requiere una lectura atenta para aprehender todo el conjunto de posibles significaciones. Una obra de miras anchas. Y nada más. Un saludo del Criticón Lector.



      

miércoles, 19 de junio de 2019

"SEÑORA DE ROJO SOBRE FONDO GRIS". MIGUEL DELIBES

     Largo monólogo de un padre dirigido a su hija en el que se desgrana la relación que el mismo narrador ha mantenido con su mujer fallecida. Escrito en un tono íntimo, hay un esfuerzo por no caer en la sensiblería y una vocación elogiosa hacia la persona amada, con una buena traslación de los sentimientos y de la dependencia emocional y cotidiana que el narrador mantenía con esta. La sensación constante es que se produce una pérdida del centro gravitacional de la vida del personaje.

     El estilo y el manejo de la lengua es el siempre trabajado de Miguel Delibes, con sus periodos sintácticos largos, su léxico amplio y su aire cervantino en el decir de las cosas, en este caso despojado de todo humor dada la seriedad del tema.

     En el conjunto del texto nos queda el retrato complejo de una mujer, la señora de rojo a la que hace mención el título. Una mujer que destacaba por su capacidad para captar la belleza, que vibraba con la belleza y con una sensibilidad especial. De ella se dice la siguiente frase: "su presencia aligeraba la pesadumbre de vivir". Pero además de su faceta sensible, se nos muestra a una persona con capacidad para la administración y la organización. El marido-narrador es un pintor de éxito que solo se dedica a su obra. Así, llega a decir: "La nuestra era una empresa de dos, uno producía y el otro administraba" o "declinaba la apariencia de autoridad, pero sabía ejercerla" o incluso, el más profundo "... llegaba a la conclusión de que la actividad creadora es imposible si alguien no te empuja por detrás, no te lleva de la mano".

     Por otro lado, la obra es un buen documento para observar desde el plano literario dos asuntos concretos: el contexto histórico social y las relaciones en el mundillo artístico. En lo referente al entorno social en el que se mueven se cuenta cómo en el momento en el que se producen los hechos narrados la hija y el yerno están en la cárcel por ser miembros del Partido Comunista en las postrimerías del franquismo, cuando este partido todavía era ilegal. El ir y venir en la búsqueda de contactos en la muy comprensible búsqueda de ayuda ante el miedo a las posibles torturas o la muestra de personajes históricos como Marcelino Camacho y su defensa de la autonomía sindical son buenos ejemplos de ese contexto. Por otro lado, el mundo del arte también aparece de forma sutil, la importancia de la fama, el trabajo que cuesta mantenerla, y, sobre todo, las relaciones con otros artistas, así por ejemplo, el viejo García Elvira, pintor mayor y muy célebre que vuelve de Francia, es el que hace el retrato de la señora de rojo sobre fondo gris que el protagonista envidiará siempre. El narrador llega a decir del cuadro:  "Entonces sí, entonces sentí celos del cuadro, de no haberlo sabido pintar yo, de que fuese "otro" quien la hubiese captado en todo su esplendor".

    En conjunto, la imagen de desolación final, con la descripción cada vez más gráfica de los efectos físicos provocados por el cáncer, en un personaje tan preocupado por su aspecto, por la belleza en general, hiere al lector y deja un vacío en el narrador, que en sus reflexiones finales pone la felicidad mutua en las sobremesas compartidas, en las miradas sin proyecto, en ese día a día cotidiano que va entretejiendo las vidas de los matrimonios. Tiene que ser un mazazo como la muerte el que hace que se vea con claridad que esas pequeñas cosas son el soporte de la existencia.

    Y nada más que comentar, un saludo atento del Criticón Lector.

lunes, 20 de mayo de 2019

"TODO ES SILENCIO". MANUEL RIVAS

     Leo mi primera novela de Manuel Rivas y me quedo con ganas de leer más obras suyas. Su prosa, permanentemente aderezada con usos poéticos y metafóricos, me alcanza en ese punto extraño que viene a ser el punto ge de la sensibilidad emocional. Me agrada eso que comúnmente llamamos estilo del autor. 

    La novela "Todo es silencio" cuenta la historia de tres amigos de la infancia a los que un hecho trágico separa, un triángulo de personajes que desde el principio se ve que tiene connotaciones amorosas. El hecho trágico es la muerte del padre del protagonista principal, un hombre que se ha mantenido íntegro en un contexto de corrupción y tráfico de drogas. Brinco y Fins son los chicos de la historia, en sus personalidades ya se atisba su destino, el primero, arisco y líder; el segundo, reposado y más sabio. La chica es Leda, apodada de manera poética Nove lúas, de naturaleza salvaje y un carácter indomable, ya en los inicios es presentada así, en un conflicto con Brinco: " Le gustaba pelear con ella... Cada vez que la ve vuelve a sentir su jadeo. La furia insurgente de su cuerpo. el loco latir del corazón inyectando una ardor de néon en los ojos". Como niños, viven en constante relación con la costa y el mar, a la espera de lo que la corriente les manda. En una relación en la que el mar, es proveedor, pero también ominosa amenaza. Son observadores asombrados e inocentes del mundo que los rodea. Tras una elipsis narrativa bastante lograda vemos a los mismos personajes ya maduros, Fins, como niño huérfano tuvo que irse del lugar, al volver lo hace como policía, se ha metido a feo como los traficantes dicen, y los otros dos son parte importante del organigrama de la droga. Brinco incluso es un mito local por su arrojo en el pilotaje de las lanchas. Y a lo largo de la novela va cogiendo galones. El conflicto está servido.

     Pero la historia se engrandece con la presencia del personaje del capo, Mariscal, es aquí donde reside principalmente el valor de la novela desde la perspectiva de los personajes, es el personaje verdaderamente logrado. Sus intervenciones, su pronunciada personalidad irónica, burlona, extravagante e intimidatoria llena los pasajes en los que él está. Destaca su astucia y las perlas constantes de sabiduría que va dejando en nuestros oídos. Es un personaje carismático, que al principio es contrapuesto a Lucho Malpica, el padre de Fins, siendo uno el paradigma de la corrupción y el éxito y el otro de la rectitud y el fracaso. La sabiduría del Mariscal se observa en sus enseñanzas, regalos envenenados de moral corrupta: " Si eres pobre mucho tiempo... acabas cagando blanco como las gaviotas", "La boca no es para hablar. Es para callar", "Mientras se trabaja, no se gana dinero". Una sabiduría sentenciosa, proverbial y ladina. Su pasado desconocido, su vestir impoluto y de blanco y su forma de entablar las relaciones le dan ese aura de malo de película de atractivo indiscutible.

    Galicia, como espacio narrativo es también un foco fundamental del libro, podría decirse que es casi un personaje más, por su importancia como factor de transformación en los demás personajes. Se transmite la belleza del paisaje, sus formas escarpadas, pero también sus problemas sociales, la presencia estructural del dinero de la droga, la influencia corruptora del mismo, que está entremetido en todas las capas de la sociedad, incluso en aquellas que más deberían combatirla como la iglesia, la policía o la política. El relato es una muestra del poder devastador del dinero de la droga en los años ochenta en Galicia. Y lógicamente se nos vienen a la cabeza, personajes reales de la sociedad gallega, como Fariñas u otros capos conocidos.

     El texto es un ejercicio de buen gusto narrativo, un texto poético, plagado de lenguaje elusivo, que está, en mi opinión, realizado para lectores avisados y que puede hacer por momentos algo oscura la lectura. En la novela se calla mucho más de lo que se habla, y eso es, a mi juicio, un acierto del autor ya que se intensifica la relación de la forma con el contenido. Entiendo que no se puede aludir a este mundo tan lleno de secretos, tan cerrado, sin utilizar un lenguaje en ocasiones algo elíptico, sin silencios significativos. Desde el punto de vista narrativo, la historia es sencilla, algo básica, e incluso predecible. No es na trama de enorme interés, incluso diría yo que es defectuosa, con un desarrollo de la acción poco claro y con un final sorpresivo y muy precipitado en un último capítulo chocante.

     Y nada más. Un saludo del Criticón Lector.

     

lunes, 29 de abril de 2019

"ENTREMESES". MIGUEL DE CERVANTES

     Los ocho entremeses nuevos tienen un valor incalculable en el curso de la historia de la literatura en español. Su naturaleza pionera y sus incuestionables valores estéticos nos lo sitúan como una de las cimas literarias del Siglo de Oro español. Los ocho entremeses, se enmarcan dentro de un subgénero con unas características bastante definidas, sus escasas dimensiones, planteado en un solo acto, su naturaleza cómica y, en general, la sátira de las costumbres.
    Los ocho entremeses son los siguientes: 
    - "Entremés del Juez de los divorcios" en el que se presentan en sucesión en uno tras otro una serie de matrimonios ante un juez con diversos problemas de convivencia matrimonial. Así, vemos el típico problema, tan visto desde la Edad Media, del matrimonio entre viejos y jovencitas, en el que el humor se observa en la descripción del viejo y su decrepitud por parte de la joven casada. También un soldado y Guiomar, que tilda de simple y leño al hombre. O un cirujano y Minjaca, al que se le achaca su bajeza como cirujano. O por último un ganapán que está casado con una antigua prostituta que solo le mete en pendencias. Es un entremés muy dinámico y divertido, con el que me quedo con las palabras del Procurador finales, "Que todo el mundo ponga demandas de divorcios, que al cabo, los más se quedan como estaban, y nosotros habemos gozado del fruto de sus pendencias y necedades", con ese pragmatismo económico del pescador que pesca en río revuelto.
    - "Entremés del Rufián viudo llamado Trampagos" en el que con desvergüenza un grupo de mujeres se postula a acompañante de Trampagos justo tras la muerte de su mujer y ocupar su puesto. Lo gracioso del texto es el tono desenfadado y vital con el que las mujeres se disputan al hombre y cómo este no tiene ningún problema en elegir al final del entremés a una de ellas.
     - "Entremés de la elección de los Alcaldes de Daganzo" en donde se hace patente la degradación moral de la clase rectora de las zonas de interior, un retrato tragicómico de la España rural y sus principales valores vitales: la limpieza de sangre y el ser cristiano viejo, aderezado todo con conocimientos exclusivos sobre el campo o el más extraño punto a favor de ser buen bebedor.
     -"Entremés de la guarda cuidadosa". En este entremés se produce una disputa entre un sacristán de baja condición y un soldado por los amores de una criada. Una disputa con una gran tradición en la literatura medieval española, que en la obra cervantina adquiere una nueva dimensión pues a los habituales argumentos en las respectivas defensas se une la cuestión económica, que es decisiva en la elección de la mujer, con lo que se visibiliza con claridad la influencia más que poderosa del caballero don dinero.
    - "Entremés del vizcaíno fingido", en el que se muestra un enredo que tiene a un falso vizcaíno como factor de engaño a una joven que se ve seducida por la posibilidad de conseguir un beneficio económico fácil. Es por tanto la teatralización de un timo, acción muy común en este tipo de obras un solo acto.
      -"Entremés del Retablo de las maravillas" probablemente el más famoso y considerado por la crítica especializada más logrado. En él también asistimos a un engaño producido por unos embaucadores con mucha imaginación y que pone de relieve lo obtuso de las clases dirigentes y lo cerril de las gentes que acuden a ver el retablo de las maravillas. Este entremés me recuerda mucho al cuento del Rey desnudo, en el que los protagonistas hacen ver a los demás lo que no hay por medio de la palabra.
    - "Entremés de la Cueva de Salamanca", también de honda tradición literaria, la cueva donde imparte clase el mismo diablo. La liviandad con que se trata aquí el tema de las infidelidades, la alegre desfachatez de las protagonistas femeninas, Leonarda y Cristina, que muestran un deseo de gozar y un hedonismo picantón de lo más divertido hacen de este entremés uno de los más completos. La astucia de un estudiante que es acogido por las mujeres salva a estas de ser descubiertas en sus amores licenciosos con un sacristán y un barbero. La descacharrante hilaridad con que se muestra la hipocresía de las mujeres al despedirse del marido y su cambio al cerrar la puerta e irse consiguen la principal misión de una obra de este tipo que es amenizar y divertir al público asistente a la representación.
      -"Entremés del viejo celoso", es este un clásico de nuestra literatura también, el de la crítica de los matrimonios de diferentes edades, viejos y jóvenes casados por convenio. Y, por supuesto, se produce el conflicto entre la joven deseosa de disfrutar y del viejo condenado a una vida de achaques y celos. Aquí la figura de la vecina alcahueta sirve para facilitar el engaño al marido que tiene bajo siete llaves a la mujer.

     En conjunto, son unas obras muy divertidas, en las que se consigue el fin principal de este tipo de representaciones, que es divertir. Lo hace con recursos que, si bien no son muy refinados, son efectivos y efectistas. Por otro lado, me gustaría destacar la modernidad de Cervantes con relación a la figura de la mujer. Las mujeres en Cervantes son deshinibidas, desenvueltas, con un indiscutible deseo de gozar de la vida y de desatarse de su condición de personajes accesorios o serviles. Cervantes en este sentido es un autor que puede ser considerado defensor de la figura de la mujer y y un hito principal en la literatura de valores feministas. Y nada más, un saludo de El Criticón Lector.