miércoles, 28 de marzo de 2018

"DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS". GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

     Historia de una niña, enmarcada en esa Colombia colorista, mágicorrealista, ubérrima y mestiza a la que el gran García Márquez nos suele trasladar con sus novelas y cuentos.

     En un mundo en el que la religión se confunde con la superstición, donde coexisten diferentes culturas ( la cristiana, la negra y la india) una niña hija de marqués se cría entre negros por abandono de sus padres. Su libertad, su carácter, se confundirá con un signo de estar endemoniada tras ser mordida por un perro rabioso. Alrededor de la niña, Sierva María de Todos los Ángeles, observamos el esplendor y la decadencia de la América colonial, la nobleza apática, representada por el temeroso padre; los mestizos y el fracaso del intento de medro social que termina en la depravación que muestra su madre, Bernarda; el arrinconamiento de los hombres verdaderamente sabios y doctos como Abrenuncio, el médico; la complejidad de la Iglesia, que se debate entre el conocimiento y la superstición, representado por Cayetano Delaura, el cura bibliotecario herido de amor, y la abadesa, carcelera de Sierva María. Todo un caleidoscopio de vidas que bullen en una vida que es tan real como misteriosa.

     Pero el libro destaca, principalmente, por ser una fiesta de la palabra. García Márquez se deleita con el lenguaje, trabaja con él a su antojo, siempre con su peculiar estilo abarrocado, su periodo largo y musical, sus enfoques sensualistas y sugerentes, mezclado todo ello con la voz de los personajes: lacónica, sentenciosa, radical en sus afirmaciones. Seguro que se ha hecho ya un estudio paremiológico de los asertos de los personajes garciamarquianos y su trágicómica visión del mundo. Si no es así, debería hacerse.

       El encierro de la niña supondrá, como es habitual en las obras del autor colombiano, una historia de amor trágica, maravillosa y original. Cayetano, que investiga a la niña, quedará prendado de la niña y entre ellos se inicia una historia de amor a escondidas, secreta y de lo más literaria. Pues la novela hace un declarado panegírico a Garcilaso de la Vega y sus versos, ya que el amor de estos dos seres extraños estará barnizado, adornado y engrandecido por los versos del maestro toledano,al que se dedican a recitar en sus encuentros clandestinos.

     En conclusión, puro García Márquez, y es que, pese a ser una obra que quizá no llega a las grandes creaciones del autor, es desbordante en genialidad.  Un poco de García Márquez, esta es la realidad para el resto de escritores mortales, es ya de por sí parte del canon.

lunes, 12 de marzo de 2018

"GRANDES MINICUENTOS FANTÁSTICOS". ALFAGUARA

     La selección realizada en esta colección de microrrelatos por Benito Arias García me parece muy desigual, aunque se pueda encontrar alguna joya por el ingenio presentado por alguno de los autores del catálogo.

     Con una variedad de autores estimable, destacan a mi juicio los escritos de algunos autores hispanoamericanos. Entre la ingente cantidad de textos me quedo con los de Agustí Bartra, Juan José Arreola, Carlos Alfaro, Oliverio Girondo, Juan José Millás, Miguel Mas, el poeta Rafael Pérez Estrada, Michael Ende, el clásico del género Ramón Gómez de la Serna y, sobre todo, el para mí desconocido, Luis Britto García.

     Pongo un ejemplo de los cuentos presentados, uno de Carlos Alfaro, partiendo de la aseveración inicial de que me parecen muy desiguales todos los textos y, que en este caso cito uno de los que me ha parecido que tienen mejor factura y es más inquitante, pero, al mismo tiempo, tierno.
" Era tu padre. Estaba igual, más joven incluso que antes de su muerte, y te miraba sonriente, parado al otro lado de la calle, con ese gesto que solía poner cuando eras niño y te iba a recoger a la salida del colegio cada tarde. Lógicamente, te quedaste perplejo, incapaz de entender qué sucedía, y no reparaste ni en que el disco se ponía rojo de repente ni en que derrapaba en la curva un autobús y se iba contra ti incontrolado. Fue tremendo. Ya en el suelo, inmóvil y medio atragantado de sangre, volviste de nuevo tus ojos hacia él y comprendiste. Era, siempre lo había sido, un buen padre, y te alegró ver que había venido una vez más a recogerte."

"CASA DE MUÑECAS". HENRIK IBSEN

     Drama decimonónico en un ambiente burgués, pero con un mensaje revolucionario por lo feminista de la propuesta en la época en la que fue escrito. El autor noruego nos revela un mensaje demoledor, que rompe estereotipos y que, desde luego, es de una modernidad absoluta.

     Nora, la protagonista de la obra, se nos presenta como una esposa tradicional de una casa pudiente, un poco infantil e irresponsable. Las primeras palabras con la que vemos que es mencionada es las de alondra, un pajarillo inocente y dulce, y por ello irrelevante en sus decisiones. Conforme avanzamos en la trama vemos como su vida pública está enteramente dirigida por su esposo Torvaldo, un director de banco que vive sus horas de éxito laboral, pero Nora esconde un secreto que revela al personaje confidente que es su recién aparecida amiga la Sra. Linde. El secreto es que en un determinado momento de crisis tuvo que endeudarse con Krogstad, un empleado de Torvaldo, al cual quiere echar por su mala fama social, con el objetivo de salvar la vida a su marido por motivos de salud. Para ello era necesario un clima templado y un viaje a Italia, realmente sufragado por el sacrificio de Nora. 

     El momento que genera la tensión en la acción es cuando Krogstad, desesperado por la posible pérdida de su puesto, amenaza a Nora de contar  a su marido la deuda si no intercede por él. Nora se ve acorralada, llegando incluso a pensar lo peor, pues su marido piensa que esos procederes son deshonestos y deshonrosos. La acción dramática nos va mostrando el cambio de perfiles en los protagonistas, la inocente Nora se muestra como un personaje de gran fuerza y valores, el recto Torvaldo es en realidad una caricatura de persona.

     El momento clave y climático del texto es cuando Nora revela la verdad de los hechos, su mentira que esconde la verdad de su amor por Torvaldo, el sacrificio permanente y constante en el que ha vivido. Frente a ella Torvaldo se muestra como un cobarde e hipócrita, más preocupado por las convenciones sociales que por el sacrificio y el amor de ella. Sus palabras tratándola con condescendencia ridícula, como si fuera una niña a la que educar, contrastan con la clarividencia de ella. 

     El abandono final de la casa, en donde se ha sentido como una muñeca, es el viaje al autoconocimiento, un salto al vacío a la búsqueda del sitio de uno mismo en el mundo, por encima de la condición de esposa y madre, un abandono de resonancias revolucionarias y tremendamente progresistas a finales del siglo XIX.
"Nora. –¿Qué consideras mis deberes sagrados? Torvaldo. –¿Y tengo que decírtelo? Son tus deberes para con tu marido y tus hijos.
Nora. –Tengo otros no menos sagrados.
Torvaldo. –Nos los tienes. ¿Cuáles son esos deberes? 
Nora. –Mis deberes para conmigo misma."

      En conclusión, una obra que ahonda en cuestiones tan fundamentales como la toma de decisiones, libre y consciente, de la mujer, en el contraste entre la apariencia y la verdad y en la lucha permanente frente a las convenciones sociales que reprimen, muy a menudo, toda forma de amor sincero.


viernes, 16 de febrero de 2018

"LAS UVAS DE LA IRA". JOHN STEINBECK

      Steinbeck, cuyo premio Nobel escoció en los numerosos círculos conservadores, es un escritor político y en esta novela provoca a los sectores más capitalistas de su época y mete el dedo en el ojo de los ciudadanos ciegos a los abusos de poder. Un libro en el que hay constantes digresiones en las que se habla de la situación del país. Una novela política en la que los desheredados de la tierra, los expoliados, afrontan un viaje, movidos por la desesperación, a una Arcadia prometida en un papel impreso naranja. Un viaje por las carreteras heroico en el que vamos viendo cómo la familia va reduciéndose ante las perspectivas de la nada, pero en la que la solidaridad de las gentes pobres y honradas son un motivo para la esperanza. Una solidaridad que se ejerce frente a un capital que se muestra inhumano con las necesidades humanas. Y es que huyen del expolio para meterse de cabeza en un infierno de abusos y hambre. De granjeros a emigrantes, el proceso de adaptación será duro.

    La familia Joad se convierte en el núcleo protagonista de la historia. Se presentan sus vicisitudes a lo largo del camino y también al llegar a California, El Dorado simbolizado en esas uvas que dan título a la obra y que son signo patente del abuso de poder. En la que los padres, sin poder coger la fruta que se pudre en las vides,ven a sus niños enfermos de pelagra morir de hambre.
"En el alma de las personas las uvas de la ira se están llenando y cogen peso, listas para la vendimia"
     En una sola oración vemos el significado profundo de la novela. El paso del yo al nosotros supondrá siempre un peligro para los poderosos y si la vida es "un hecho sagrado", como muy bien dice Casey, el predicador, la violación de la misma tendrá necesariamente consecuencias.

     El predicador es un personaje extraordinario, un hombre dominado por la trascendencia, de una bondad atrayente, que es acogido por la familia en su viaje (inolvidable la escena de la reunión familiar para decidir si viaja con ellos o no). De su verborrea inicial vamos viendo que pasa, ante el pasmo que le produce la visión de la realidad, a un mutismo que veremos que también es transformador. Casey muda de predicador que no quiere serlo a líder sindical y, por último, a mártir y eslabón que traslada el testigo al que suponemos será un verdadero líder, aquello que durante gran parte de la novela nos está diciendo que teme el poderoso, Tom Joad, el hombre fuerte de la familia Joad.

    En uno de los pasajes digresivos del libro se explica el proceso de la rebelión que se fragua. Así, "... el ser propietarios te deja para siempre en el yo y te separa para siempre en el nosotros" o "... la necesidad sirve de estímulo al concepto, el concepto estimula la acción". Con menciones así no es extraño que el libro fuera molesto en determinados sectores más conservadores. En otro capítulo digresivo se explica cómo los primeros californianos fueron degradándose, cómo no será el dinero la espina que infectará a las nuevas generaciones.
"El dinero fue mermando el amor de aquellas gentes y su carácter indómito se disolvió gota a gota en los intereses hasta que de ser granjeros pasaron a ser tenderos de cosechas"
     El autor muestra constantemente su respeto y amor a la tierra en sí misma y una animadversión clara hacia el mercantilismo que despoja de humanidad las relaciones. A veces, en un tono bíblico y apocalíptico.

     Plenamente actual es la concepción que decanta el libro sobre el emigrante, al cual los ciudadanos del lugar le tienen miedo porque saben que del hambre y de la injusticia surge la rebelión. Pero el tratamiento que se dispensa a la emigración es el uso de las armas y la coacción, en ningún momento  se ataja el problema principal, del cual derivan los demás: el hambre misma. Okies, por su procedencia mayoritaria, son llamados de forma despectiva.  Y en el desprecio del calificativo está el odio del supremacista, del racista, del abusador. En algún momento vemos que se los ve desde fuera como infrahumanos. Y, el lector que ha acompañado a la familia en su viaje, es asaeteado en las visceras por la injusticia.

    El camión que comienza el viaje está formado por los dos abuelos, los padres, seis hijos, de ellos dos niños y una embarazada, el novio de la hija embarazada, un tío con problemas de conciencia y alcohol y el predicador. En el viaje la solidaridad de las gentes humildes, las historias y los cuentos para evadirse, la música, los códigos que hay que respetar, como no comer delante de los hambrientos, matizan lo que es, en realidad, toda una odisea heroica. Porque esta novela siempre se ha considerado una novela política, pero para mí, más que política es una novela de aventuras, porque una verdadera aventura trágica pasa la familia. Tom Joad, exconvicto por dar muerte a un hombre en una pelea, es el líder de la familia, junto con una madre que es un torrente de fuerza y es el pegamento principal de la misma. Pero su liderazgo no impedirá que la familia vaya mermando por muertes y abandonos.

     El final del libro es, estoy convencido, uno de los finales más hermosos que hay en la historia de la literatura. El heroísmo de una humanidad radical se hace patente, una vez más en la historia, y se muestra como símbolo de la supervivencia en la maternidad y el desprendimiento. Esa hija, en tantos momentos superada y desquiciada por el viaje, en el peor momento de su vida, brinda su pecho a un desconocido agonizante de hambre. Y en ese acto, recogido con una ternura infinita, está el quid de la cuestión de la novela, y por qué no de la vida.

   Definitivamente, estamos ante una novela de época, de tesis clara, que podríamos considerar política o simbólica o de aventuras o todo a la vez. Una novela extraordinaria que sirve de estímulo para denunciar todas las situaciones injustas que hay en el mundo.


lunes, 8 de enero de 2018

"LA IMPACIENCIA DEL CORAZÓN". STEFAN ZWEIG

     Zweig es, como ya vimos en una anterior entrada, un verdadero referente moral del siglo XX literario. Su escritura muestra conflictos morales en los que se coloca al lector ante situaciones de difícil resolución. En esta obra nos relata una historia que tiene mucho de literatura de tesis sobre el concepto de la compasión. Se abordan las consecuencias de esta cuando sale directamente de la impaciencia del corazón y no de una verdadera humanidad interior. La novela da vueltas constantes sobre la misma idea de múltiples formas y capta el interés más que por el argumento, por la maestría del autor, al que podemos considerar un verdadero grande de las letras europeas, y por el sutil conocimiento del alma humana del que hace gala el narrador.

     Ese conocimiento del alma humana se plasma en retratos perfectos en unos personajes de una verdad compleja, con una psicología muy real y con unas reacciones coherentes y, por el peso del embrollo en el que se mete el personaje principal, el teniente Hofmiller, también abrumadoras y angustiosas. La interioridad de los personajes, sus motivaciones, sus cambios de actitud, sus flaquezas y miserias, pero también sus heroicidades diarias atrapan a un lector que, constantemente, se ve interpelado en este conflicto permanente que tiene el personaje entre la verdad de sus sentimientos y la impaciencia del corazón que le mueve a la compasión y le generan debilidad de carácter.

     Además, del teniente Hofmiller y su debilidad en el conflicto en el que él solo se mete, varios personajes están también tratados con profundidad y solvencia. La pobre tullida Edith que, locamente enamorada de Hofmiller, muestra una personalidad cambiante y tiránica, suscita compasión pero, a la vez, cierta repulsión. Kekesfalva, un padre dedicado toda su vida a medrar, que consigue un imperio desde la nada, y que ante la desgracia de su hija se ve perdido y completamente superado. El doctor Condor, aparentemente insensible, pero que pone el contrapunto racional a la espiral de exceso de compasión en la que Hofmiller se mete de lleno.

    En definitiva, una obra que hace pensar, que coloca al lector ante tesituras complejas y que nos enseña que la compasión, si no es real, si surge de la impaciencia del corazón o de una piedad de cartón piedra puede generar mayores problemas que la indiferencia o las simples relaciones formales. Una formalidad que, por otra parte, está muy bien desarrollada en esta novela cuyo trasfondo es ese imperio austro húngaro en trance de desaparecer por la Gran Guerra.

    Un saludo del Criticón Lector.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

"EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS". NAGUIB MAHFUZ

     Naguib Mahfuz fue el primer escritor en lengua árabe en recibir el premio Nobel. Tuvieron que esperar las letras árabes el reconocimiento de la Academia Sueca hasta 1988. No  parece muy lógico dada la tradición literaria, excelsa y antiquísima, de todos los pueblos que escriben en árabe. Este libro quizá sea el que más éxito ha tenido en Occidente de su autor. Una novela en la que se universaliza el mundo egipcio, especialmente el relacionado con una condición social baja, sin perder el aroma que desprenden sus peculiaridades para un occidental,

     La novela, como en círculos concéntricos, desde el punto de vista de la localización espacial, va desgranando las historias de una serie de personajes, de sus vidas, sus miedos, sus virtudes, y, sobre todo, sus vicios. Seres humanos extraordinarios, en un ambiente reducido, con escasísimas posibilidades de ascenso social que viven sus penurias en plena II Segunda Guerra Mundial que, curiosamente, se convierte para algunos de ellos en una posibilidad de mejorar económicamente. Los círculos de los que hablamos perfilan a los personajes, primero el café, lugar de reunión de los hombres, luego el propio callejón, verdadero protagonista de la novela, para pasar después a las calles adyacentes y, por último, a la zona de los barrios pudientes con grandes edificios de la gran ciudad de El Cairo.

     El contraste entre el mundo del callejón y el mundo de los pudientes es clave para entender la novela y, fundamentalmente, una de sus tramas, la más relevante, la que corresponde a Hamida, mujer de gran belleza, que está dispuesta a utilizar esta misma hermosura para conseguir el ascenso social que tanto ambiciona. Tras varios intentos de escalar socialmente por medio del matrimonio, al final opta por una salida más indigna, pero que revela en su carácter un ansia de libertad, de rebelión a lo establecido, tan demoníaca como admirable. Desde el principio, Hamida demuestra un carácter indomable, libre y contestatario, incluso por su aversión a algo que en las sociedades tradicionales, y esta que muestra el libro lo es mucho, es sagrado: la maternidad.


     Hay todo un conjunto de personajes, cada cual interesante y con sus cualidades muy conseguidas. Pero haré una selección con aquellos que más importancia tienen en el relato y con alguno tan curiosos que resulta imposible no mencionarlo.

     Abbas es el primer enamorado de Hamida, joven e inocente barbero, lo deja todo para trabajar para los ingleses y ganar dinero para poder darle un futuro mejora a Hamida. Pero ella lo olvida pronto, aunque sus vidas se volverán a unir trágicamente al final del libro.

     Kirsha es el dueño del café. Su trascendencia como personaje está relacionada con el hecho de que escandaliza al barrio con sus vicios, es consumidor de hachís y, pese a estar casado, busca con fruición satisfacer sus deseos homosexuales con jóvenes apuestos.

     Luego vemos el contraste entre el materialista y misántropo Salim Alwan, otro de los cortejadores de Hamida, y la bondad  y religiosidad optimista de Radwan Husaini. Vemos a la celestina del barrio, interesada y mezquina, Umm Hamida. Al Doctor Bushi, el dentista con sombras en su vida que escandalizarán al callejón, al pobre y desequilibrado jeque Darwish, al bueno del tío Kamil, a los panaderos y sus peleas...

    Pero ya sea por su profesión o ya sea por su falta absoluta de ética, el personaje que más me inquietó y atrajo fue el de Zaita. No es más relevante en protagonismo que los demás pero resulta fascinante. Vive en un cuartucho desde el que mira el mundo con odio y se dedica a deformar a personas para convertirlas en mendigos. Esa es su profesión y gana sus emolumentos con la comisión de lo que sacan estos mendigos en la calle. Su naturaleza oscura y siniestra, el asco que produce, lo convierten en un personaje extraordinario.

     En general, Mahfuz realiza una crítica sutil e indirecta a la situación social de estos personajes, una crítica que, además, muestra, con ejemplos simbólicos como el del primer capítulo en el que un viejo poeta recitador es desterrado del café por una radio, la transición de las sociedades tradicionales en un contexto de técnica y modernidad. Contexto que relega a nuestros personajes ora a excluidos, ora a servidores de los extranjeros, en este caso los ingleses.

Y por nuestra parte nada más. Un saludo del Criticón Lector.

   
   

jueves, 23 de noviembre de 2017

"LA TRISTEZA DEL SAMURAI". VÍCTOR DEL ÁRBOL

     "La tristeza del samurai" fue uno de los primeros libros del reciente premio  Nadal, Víctor del Árbol y fue muy reconocido en el ámbito estricto de la novela negra, ya que incluso llegó a recibir premios en el difícil marco literario francés. Sin duda, es una novela de género, que pretende de lleno entretener al lector con un gran aparataje de asesinatos, rencillas, espionaje, psicópatas, víctimas y verdugos de todo tipo.

     La novela se desarrolla en dos lugares y épocas históricas, fundamentalmente: la Extremadura de la  posguerra civil y la Cataluña de principios de los ochenta. En ambas fechas se produce una cadena de acontecimientos que recoge el sufrimiento y las culpas de los diferentes personajes que se transmiten de generación en generación. Todo parte del asesinato de Isabel Mola a traición. A raíz da ahí surge una trama en la que hay una serie de víctimas, entre los que destacan principalmente los hijos de la propia Isabel: Andrés y Fernando. Pero la novela, pese a padecer los vicios habituales de las novelas negras (ya saben unos  malos muy malos que se mueven en un lodazal de sentimientos, cuando no en una absoluta falta de ética) mantiene con algunos personajes una cierta ambigüedad crítica. Principalmente, esto se da con la protagonista principal María Bengoechea, abogada que consigue el éxito laboral gracias a la acusación frente a un policía llamado César Alcalá, por malos tratos a un informante, llamado Ramoneda. Entre ellos se formará una tupida red de relaciones en la que el dolor y la muerte están presentes permanentemente.

     En la novela aparecen malos tratos, espionaje, la División Azul, campos de concentración, traiciones, incendios, desequilibrados, venganzas, violaciones, secuestros, asesinatos a sangre fría... todo ello con el hito histórico del golpe de Estado del 81 como referencia temporal más relevante. Lo que a uno le lleva a pensar en un thriller cinematográfico americano pero, al ser expresado mediante una forma escrita, con más tramas a desarrollar. En casi todo el libro hay una sordidez extrema, que habita desde las más altas instancias del poder (Guillermo Mola y Publio son en este sentido los ejemplos más claros) hasta los arrabales más siniestros (Ramoneda). Solo unos pocos personajes se salvan de esta miseria moral.

   La estructura de la novela es sencilla, basada en ubicaciones espacio-temporales en las que se incluyen escenas en las que habitualmente aparecen dos o más personajes interactuando. Los diálogos están muy logrados y favorecen la lectura, que se hace amena.

     En conjunto, parece que estamos ante una novela de iniciación, fundamentalmente por la cantidad de elementos, tramas y acontecimientos que, como en un totum revollutum, estimulan al lector pero que también lo aturden.

     Un saludo del Criticón Lector.