martes, 7 de enero de 2020

"MALA LETRA". SARA MESA

    Conjunto de cuentos de la autora sevillana, nacida en Madrid, que abordan, desde una perspectiva perturbadora o, en todo caso, poco gratificante, los recuerdos y la familia. La autora, una voz personal y potente de la narrativa actual española, nos cuenta en sus relatos, con numerosos sobreentendidos y silencios, historias duras, difíciles de asumir por un público que no sea audaz y con ciertas tragaderas morales. Relatos que, en algunos casos, están interconectados y se explican unos a otros y que en conjunto son un canto a la literariedad y un puñetazo al estómago al biempensante, pues ataca de lleno conceptos base de nuestra sociedad.

    En "El Cárabo", dentro de un ambiente familiar opresivo, también con el elemento nocturno y la naturaleza hostil coadyuvando para la sensación de agobio en el lector, nos cuenta la celebración triste del cumpleaños de una madre de 22 años al cuidado de unos tíos, que suponen una entidad familiar alienante y represora.

    "Mármol" nos reconduce al mundo del pasado, con recuerdos de los niños de los ochenta. Recuerdos oscuros de cuando los abuelos se tiraban por las terrazas. Las referencias a la obsesión por cómo coger el lápiz en el colegio, a la vida del barrio, al primer amor nos traen a la memoria, con nitidez, aquel tiempo de infancia callejera. La anécdota, triste y dura, que hila con los suicidios de los abuelos, es el suicidio del joven amado y surge al encontrarse con una amiga. El final del cuento deriva en una sutil reflexión sobre el hecho literario, sobre el significado de la literatura como recreación y, por tanto, como mentira.

    "Apenas unos milímetros" es un cuento de terror sicológico en el que una docente enseña a un niño cuyo único movimiento es el título homónimo del cuento de sus ojos. El chico, según su cuidadora, se entera de todo. El dilema moral que nos ofrece el relato es desgarrador y nos pone de lleno en el sentido de lo que es el ser humano y de la culpa colectiva de la salud frente a la enfermedad, del sinsentido cósmico del que tiene la papeleta buena frente al que no la tiene.

    "Creamy milk and crunchy chocolate" es un relato sobre el remordimiento y la culpa. Una culpa que raya en lo enfermizo, pues sobrepasa la lógica. También habla del amor, pero un amor basado en la necesidad más que en los principios del amor romántico a los que estamos acostumbrados.

    "Palabras-Piedra"  nos coloca a la joven del cuento de El Cárabo en otra época de su vida, la niñez. La tiranía, la falta de compasión de la tía, se observa en en secuencias tan duras como esta "... otra vez la exigencia, las insinuaciones, las palabras-piedra, el aislamiento, otra vez todo aquello...". La tía ofrece siempre una visión podrida y viciada de la realidad y ello produce efectos perversos en la psique de la niña. El continuo desprecio de "lo llevas en la sangre" en un puritanismo de corte reaccionario, nos deja entrever un misterio en relación con la madre casi de reminiscencias de novela decimonónica.

   "Nada nuevo" es una conversación sobre un relato, un análisis sobre lo que es la ficción. Es un relato donde se juega entre la realidad y la ficción. El protagonista es un viejo coronel franquista de soledad oscura.

     "Nosotros, los blancos" es un relato que empieza con una voz inocente, provinciana, de la que el lector fácilmente se hace partícipe. Una joven que va a visitar a su hermana díscola. Pero conforme avanza el relato, este empieza a rodar zonas oscuras, incómodas, ásperas. La pobreza, la mezquindad, la sangre hasta llegar a un racismo pueril. Y lo que parecía un relato sobre las relaciones familiares, el poder que los padres ejercen sobre las hijas, se ha convertido en un insidioso relato de horror.

    Pero para horror el relato titulado "Papá es de goma", la historia de unos niños con su padre muerto en la cama. El mayor de los hermanos se hace cargo de la situación y sus desvelos, sus logros tienen un punto de lucha por la supervivencia.

     En "¿Qué nos está pasando?" se analizan las relaciones laborales desde una óptica femenina. Pero es la sordidez la que nos convoca. La triste respuesta a la pregunta del título es que lo que pasa es que las mujeres protagonistas se venden. El abuso de poder y la sumisión voluntaria en el trabajo contactan al final del libro con la triste espera de un marido humillado.

     "Picabueyes" nos devuelve a la protagonista de "El Cárabo" en la adolescencia en el pueblo, el deseo de libertad contrasta con lo opresivo de los pensamientos. Su viaje en bicicleta acaba con la cruel intervención de los jóvenes lugareños, que abusan de la jovencita. Pero la preocupación de la niña pese a todo es qué decirles a las tías si no vuelve con la bicicleta, pues se la han roto.

    En "Mustélidos" se vuelven a analizar las relaciones humanas en el contexto laboral, que devienen en cierta imposibilidad de llegar a conectar con el otro. También en este texto se observa el interés de la autora por desentrañar o analizar el hecho literario, pues la protagonista es escritora de cuentos en sus ratos libres. Surge así la idea de la escritura como desagüe, como evasión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario