domingo, 26 de febrero de 2012

"ADÁN EN EDÉN". CARLOS FUENTES. FEBRERO 2012

     Carlos Fuentes se caracteriza en sus obras por el análisis pormenorizado de la sociedad mejicana. Este título es una muestra más del interés del autor por retratar las complejidades de la misma. Se trata de una novela corta en la que el narrador protagonista se confiesa a un lector intuido (al que a menudo hace referencia) para crear una complicidad que tendrá importancia al final de la novela.

       El narrador, Adán Gorozpe, es un triunfador hecho a sí mismo, casado con la Reina de la Primavera hija de un comerciante del bizcocho de éxito, que probablemente es lo más logrado de la novela con sus hilarantes salidas  de tono y su falta de sentido común. Gorozpe se autoanaliza, a veces demasiado machaconamente por lo repetitivo de los planteamientos, y en esta intronspección vemos cómo su vida está dividida en compartimentos estancos que no tienen el más mínimo contacto. Por un lado, su vida familiar, caótica y ridícula, con un suegro con el que convive que mantiene la habitación igual que la dejó su esposa, toda rosa excepto un bidé de hierro, una esposa hilarante y con una absoluta falta de juicio que en todas sus intervenciones dice algo incoherente, y un cuñado diletante, más serio y "normal" pero que sufre una evolución personal desde el inconformismo familiar valiente hasta la superchería redentora del Méjico perdido que el autor propone. Por otro, está su vida profesional, de hombre triunfador que domina las situaciones y no  se permite errores, el hombre público, el abogado de éxito que pasa por encima de sus empleados. Por último, nos encontramos con la parcela que da sentido a su existencia, su relación con Ele, su amante. En el reducto que supone el piso donde se encuentra, Gorozpe se encuentra con su verdadero yo y vive el presente con la intensidad que el mismo requiere. Ele es su vida, pero también su debilidad.

     La novela cobra fuerza cuando entra en escena el antagonista de Adán Gorozpe, Adán Góngora, policía que accede al poder y con sus maquiavélicos movimientos da carnaza a la sociedad con un sistema de terror dirigido a los más desfavorecidos y contra las clases medias venidas a menos. Adán contra Adán, el enfrentamiento está servido y. sin lugar a dudas, la descripción cruel que de Góngora hace Gorozpe es de lo mejor del libro. El enfrentamiento se decide en un final algo precipitado, pero muy a la manera mejicana, con dosis brutales de violencia. Y es que, según Gorozpe, a grandes males, grandes remedios.

     En conclusión, nos encontramos con una novela menor del magistral novelista e intelectual mejicano, con variedad de tonos que van desde lo humorístico (a mi juicio, lo más logrado del libro), hasta lo cruel, pasando por lo reflexivo y lo sentimental. Una novela que muestra las bondades de estilo de Fuentes, con su manejo excelente de los coloquialismos y la pericia a la hora de poner palabras en un narrador protagonista, como ya hiciera en su obra maestra "La muerte de Artemio Cruz", pero que parece voluntariamente bosquejada como obra menor y que, por momentos, resulta reiterativa en sus planteamientos. Y, ciertamente, para ser una novela de escasas páginas adolecer de este defecto me parece estructuralmente una merma demasiado grande para un autor del caché de Fuentes. No obstante, como criticar a Fuentes casi parece una heregía, el criticón lector recomienda la lectura ya que sus logros son más grandes que sus faltas. Un saludo.

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