viernes, 25 de marzo de 2016

"EL JOROBADITO Y OTROS CUENTOS". ROBERTO ARLT

     Roberto Arlt es considerado por unanimidad de críticos y escritores como una influencia capital en el posterior desarrollo de la literatura argentina. Si sus libros ven la luz en la primera mitad del siglo XX podemos imaginar la relevancia de su escritura dado lo que vino después en la fecunda y fuera de lo común narrativa argentina.

     Los dos primeros cuentos de esta antología son dos auténticas obras maestras del género. Excelentes en su disposición estructural, en el dominio de la técnica narrativa y con un fondo filosófico que, a mi parecer, es potente. Estos dos primeros relatos son "El jorobadito" y "Las fieras". Son más largos que el resto, que pertenecen a su libro de relatos "El criador de gorilas".

      El primero es un prodigio de tensión narrativa y de avance hasta  un clímax que juega con lo cómico, lo trágico y lo filosófico. El argumento del relato es la confesión de un homicida que trata de justificar sus actos (¿les recuerda esto a algo en la literatura argentina?). Este ha estrangulado al jorobado que da nombre al cuento. No digo nada que no aparezca en la presentación del mismo. Su discurso, de carácter persuasivo, se rompe al final de modo abrupto, de forma que desconcierta al lector y que deja al mismo con la sensación de haber sido un juguete en manos del narrador, Un narrador perturbado y, quizá, perverso. El cuento da para disquisiciones metafísicas de interés y aguda perspicacia. El tema de la deformidad, visto aquí de manera contraria a como nos lo ofrecía Víctor Hugo, nos dirige a sus implicaciones sociales. Si en "Nuestra Señora de París", Quasimodo es de alma noble y benevolente, aquí Rigoletto, que así es llamado despectivamente por nuestro narrador, es un alma retorcida y, sobre todo, rencorosa. El beso de la discordia mostrará a nuestros dos personajes en su plenitud al final del libro.

     Por otro lado, "Las fieras" es otra obra prodigiosa, para mi gusto todavia superior a la anterior. El relato cuenta el proceso de encanallamiento, la caída a los infiernos del lumpen, de un narrador que se dirige a un tú, narratario fundamental en la confesión dura, durísima, de este narrador-proxeneta-protagonista. El relato es en sí mismo una maravillosa expresión del proceso cenagoso de la descomposición del alma en los ambientes marginales en donde el juego y  el prostíbulo son los espacios dominantes."Una neblina de carbón flota permanentemente en este socavón de la infrahumanidad" nos dirá este ruin, perdido y ensimismado ser. Este socavón de infrahumanidad, en donde la inercia y el acostumbramiento, salpicados con explosiones de violencia, es donde se encuentra instalado el protagonista. Es el recuerdo de Tacuara lo que impele al narrador a escribir. Un recuerdo doloroso. El narrador describe a sus compañeros de estancia, a toda una manada de hienas, apáticas, capaces de los peores horrores que el narrador se complace en mostrarnos, para así ver la clase de hundimiento en la que se encuentra. Pero no nos engañemos, este participa de la brutalidad de sus compañeros, es solo el recuerdo de su amante, de su puta, el que airea sus fantasmas. Hay una delectación morbosa en la enumeración de concreciones de perdición. La dureza, el sadismo, el lenguaje de germanía, todo con la banda sonora del tango, indefinidamente audible en toda la narración, nos retratan una realidad ajena a esa que representan "las mujeres honradas que pasean del brazo de los hombres honrados". Una realidad separada por una humilde vidriera, pero a años luz, del hundimiento de estos personajes perdidos en su ignominiosa existencia. No puedo resistirme a plasmar una cita.
"De un modo o de otro hemos robado, algunos han llegado al crimen; todos, sin excepción, han destruido la vida de una mujer, y el silencio es el vaso comunicante por el cual nuestra pesadilla de aburrimiento y angustia pasa de alma a alma con roce oscuro. Esta sensación de aniquilamiento torvo, con las muecas inconscientes que acompañan al recuerdo canalla, nos pone en el rostro una máscara de fealdad cínica y dolorosa".
     El resto de relatos, que pertenecen a "El criador de gorilas", son muy diferentes a los tratados tanto en su forma como en su contenido. Son relatos que podríamos llamar del exotismo. Donde el África negra y el África árabe se convierten en el centro que irradia todas las historias. Los relatos son: Accidentado paseo a Moka, Acuérdate de Azerbaijan, Ejercicio de artillería, El cazador de orquídeas, El hombre del turbante verde, Halid Majid, el achicharrado, Historia del Señor Jefries y Nasrim el egipcio, La aventura de Baba en Dinisch esh Sham, La cadena del ancla, La factoría de Farjalla Bill Alí, Los bandidos de Uad Djuari, Los hombres fieras, Odio desde otra vida, Rahutia la bailarina, Ven, mi ama Zobeida quiera hablarte.

     En general, pese al estilo trabajadísimo y culto, mi juicio personal sobre estos es que son de naturaleza claramente inferior a los dos primeros. Ello, no obstante, se pueden encontrar asuntos curiosos y reseñables. Aunque tengo la impresión de que estos cuentos son más un divertimento para el autor que quiso mostrar su visión, de sesgo occidental y condescendiente, del mundo oriental que conoció como corresponsal. Así, en "Accidentado paseo en Moka" vemos el inframundo de los negreros, en un contexto de aventuras de viajes por los senderos ocultos de la selva. En muchos de los relatos vemos historias de castigos como en "Acuérdate de Azerbaijan", "La cadena del ancla" o "Halid Majid, el achicharrado". En todos los cuentos la crueldad abunda,  hay engaños, traiciones, magia negra, venenos y un estilo que nos lleva a ese mundo oriental y exótico al que nos pretende llevar. Para muestra un ejemplo con esta breve descripción: " Espingardas de cañones niquelados y culatas con incrustaciones de nácar adornaban las panoplias de los muros".  Unos relatos en los que la mirada occidental se encuentra de bruces con ese misterio que rodea las historias de Alibabá y los cuarenta ladrones.

      De todos estos cuentos recomiendo "Ejercicio de artillería" en donde se narran y analizan las relaciones hispano-marroquís y se pone la pluma en la llaga del colonialismo con lo que de abusivo tiene, Un cuento que reflexiona sobre la poca importancia de la vida humana dependiendo de la pertenencia a una comunidad u otra. Muy actual, desde luego. También recomiendo "La factoría de Farjalla Bill Alí" donde se habla de la esclavitud en un criadero de gorilas, de la caída a lo más bajo de un blanco entre negros y que destaca  por su tremebundez. También, "Los bandidos de Uad Djuari, que parece que podría haber inspirado a David Fincher para rodar "The Game". Por último, me parece también un buen relato "Los hombres fieras", un relato moderno de transformaciones mentales (y de comportamiento, que es ahí donde está el relato) en donde la fiera que llevamos dentro puede dominarnos.

      Y, por mi parte, eso es todo. Un saludo de El Criticón Lector.
   
 

jueves, 4 de febrero de 2016

"CARTA AL PADRE". FRANZ KAFKA

     Es de sobras conocida la problemática relación de Kafka con su padre y la influencia que tuvo esta en el devenir vital del genial autor checo. Desde luego, la publicación de esta carta póstumamente tuvo mucho que ver en este conocimiento. Se trata de una carta en la que de modo analítico se desgranan los motivos que justifican la frialdad, la rareza y la ingratitud que le achaca su padre a Kafka. En un continuo juego de reproches observamos el complejo de Kafka ante su padre y los miedos que pervierten la relación paterno-filial.

     La comunicación entre padre e hijo es casi inexistente y ello es debido a todo una relación de causas en las que la culpa está muy presente, culpa que se puede estudiar en clave psicoanalítica. El padre representa para el hijo la fuerza y la superioridad, a lo que se contrapone la falta de empuje del propio Kafka, "me aplastarías simplemente de un pisotón" llega a decir el autor de modo muy gráfico. A la fuerza del padre va unida la iracundia, lo que aleja el cariño de la relación, y favorece el distanciamiento y el miedo. La particular sensibilidad de Kafka requiere no un padre poderoso, sino más bien cierto aliento y amabilidad. Esa fortalece incluso se refleja en el aspecto físico.

      En cuanto a las opiniones, vemos la ilimitada confianza en su propia opinión. Los juicios del padre se convierten en paradigmas irrebatibles, y ya desde la infancia cualquier ilusión del niño se echa por tierra, transformando la escasa posibilidad de felicidad en incompleta. Un padre siempre a la contra, que ningunea desde la infancia necesariamente, nos dice Kafka, va a generar ingratitud.

     Tampoco sale bien parado el padre en cuanto a la educación que les ha dispensado a sus hijos, una educación en la que "lo que tú me gritabas era como una orden del cielo", pero que se presta a la incoherencia porque muy a menudo, como cuenta con las enseñanzas en la mesa, el mismo padre no acataba los mandamientos que le imponía. Con la edad eso ha llevado a que "... el exclusivo sentimiento del niño ha sido parcialmente sustituido por la clara visión del nuestro mutuo desvalimiento". Esa educación tiránica tiene como consecuencia la pérdida de la facultad de hablar del escritor. "Adquirí una manera de hablar entrecortada y balbuciente" nos llega a decir uno de los grandes escritores de la literatura universal de todos los tiempos. Y no dejo de pensar, en un irónico y desmitificador sentimiento, en la diferencia entre el discurso verbal y el discurso escrito literario, en un Kafka inseguro con las palabras que, trémulas, se agolpan en la lengua que pasa a convertirse en uno de los dueños absolutos del canon literario de la literatura occidental. Y es que los recursos educativos del padre que desgrana Kafka son los siguientes: insultos, siempre hechos de manera indirecta y sibilina; amenazas, nunca cumplidas, pero agobiantes; ironía; risa maligna u autoinculpación.

     La relación del padre con sus empleados y con las hermanas es igualmente problemática. Llegando a tildar a sus empleados de enemigos pagados y mostrándose con ellos como un tirano, eso generaba en Kafka la necesidad de compensar este trato con un trato contrario que incluso llega a lo masoquista. "Y si yo, la persona insignificante, les hubiese lamido las plantas de los pies, todavía no habría bastado para compensar la manera como tú, el dueño y señor, arremetías contra ellos". En cuanto a las hermanas, solo una de ellas escapa a la ira del padre, una de ellas incluso llega a ser recipiente del odio de su padre.

     El judaísmo, también es un foco de diferencias, puesto que lo religioso, a lo que Kafka no se siente especialmente predispuesto, se muestra en él desde una perspectiva del entendimiento de que suponía para el padre una autoafirmación más que un sentimiento religioso real. Hay una falta de ejemplaridad que para Kafka es detestable.

    La ironía con que solventa el quehacer literario de Kafka es otro motivo de enfrentamiento, e incluso en su profesión vemos una diferencia en la comprensión de lo que es el otro, frente a la valoración de hombre trabajador que le da el padre a Kafka, este se declara holgazán. Hasta de la hipocondría  por la inseguridad y por la excesiva atención a sí mismo culpa de algún modo al padre.

     Por último, y quizá es lo que más daño le hace, tampoco consigue hacer comprender sus proyectos matrimoniales infructuosos. La  inseguridad generada por el padre junto con el alto concepto que tiene Kafka de lo que significa formar una familia, le hacen verse incapacitado para llevar a cabo tal empresa., empresa que considera este lo máximo que puede conseguir un ser humano. Sus disquisiciones sobre lo que es una familia,  lo que significa el éxito en la familia son de gran valor sentimental.

     Termino con una cita esclarecedora y bella, trágica y muy visual:

"A veces me imagino un mapamundi completamente desplegado y a ti extendido transversalmente sobre él. Y entonces me parece como si yo solo pudiese vivir en las zonas que tú no cubres o que no están a tu alcance"

viernes, 8 de enero de 2016

"LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS". PAOLO GIORDANO

     Este título fue un bombazo editorial en el año 2008 en Italia y en el 2009 en el ámbito de las letras hispánicas. Lo cierto es que ya desde el mismo título, envolvente y misterioso, la novela ejerce un fuerte poder de atracción. Una novela que aúna cierto componente matemático con una historia amorosa extraña y limitada. El título encierra una poderosas metáfora de lo que nos vamos a encontrar en la trama novelesca. La soledad de los números primos es esa soledad de saberse incomunicado con el resto de números, ajenos a cualquier relación. De hecho, el autor nos coloca ante los llamados números primos hermanos, aquellos, que, como el 17 y el 19, siempre tienen un otro número en medio que no les permite el contacto cercano. Pongan personas donde he puesto números y se entenderá de qué va la historia.

      Con la premisa anterior se mueve la novela, este es el leit motiv de la misma, cómo no podía ser de otro modo esto conlleva un poso de tristeza constante en el lector que ve cómo la incapacidad afectiva de los protagonistas, dos seres que realmente se quieren, imposibilita la relación amorosa. Una historia de amor inconcluso, una historia de una cercanía que nunca ( o casi nunca, mejor dicho) llega al contacto. Desde esta perspectiva, el tiempo de la trama es fundamental, pues vemos a los protagonistas crecer desde la infancia hasta la madurez en momentos determinantes de sus vidas. Es en esos momentos que toda persona sabe identificar en sus vidas cuando la toma de decisiones desencadenan los efectos de lo que va a ser la propia vida, muy a menudo, sin  posibilidad de vuelta atrás. 

    El libro está centrado en los dos personajes principales, Mattia y Alice, y en su devenir vital. En este devenir hay dos circunstancias iniciáticas que marcan las vidas de ambos. Se trata de dos acontecimientos trágicos en la infancia, que, por ser el principio de la historia me permito desvelar. En el caso de Alice es un accidente de esquí y en el caso de Mattia la pérdida de su hermana gemela por su culpa. Estos hechos van a tener como principal efecto una serie de déficit en la personalidad de cada uno. En el caso de Alice va a suponer una indiscutible falta de personalidad que le hará necesitar la aprobación de los demás o requerirá el apoyo en su imagen personal con problemas alimenticios constantes como una anorexia constantemente presente. Mattia, por otro lado, tendrá que lidiar con una imposibilidad manifiesta para mostrar sus sentimientos, pese a su inteligencia sobredotada. Para compensar esta falta Mattia se automutilará en el plano físico el resto de su vida. Parece que con el dolor pretende contrarrestar su  incapacidad afectiva. Como se puede observar, dos personalidades al límite que en su desencuentro con el mundo acaban por acercarse y quererse.

     Dos temas tienen relevancia estructural  dentro de la novela, en primer lugar destaca la imagen de la familia. Tanto en uno como en otro caso observamos, algo perplejos, cómo la progresión en el alejamiento de lo que viene a ser el soporte habitual en el común de las personas lleva a los personajes a un desencuentro triste con los progenitores, que acaban siendo unos extraños para sus propios hijos. Por otro lado, merece la pena recalcar la importancia que da el autor, sobre todo en la figura de Mattia, a las matemáticas. La novela está regada con constantes alusiones a asuntos geométricos y a los números naturales y el cálculo. Por supuesto, son alusiones ligeras, sin complejidad para un lector medio.

     Para concluir, hablamos del final del libro sin desvelar nada importante de la historia. El final es también un principio. En el caso de Mattia, con esa visión tan simbólica que es el amanecer y que en la historia tiene cierta relevancia, observamos un posible amanecer en la persona de Mattia, en el que los sentimientos parecen dispuestos a brotar de esa cápsula hipercerrada en que ha convertido su intimidad. Alice, también tendrá su momento ave fénix, un encuentro con la independencia personal en el que la vida cobra importancia por sí misma. 

     En definitiva, nos encontramos con un libro cautivador, que maneja muy bien las sutiles taras con que la vida nos va impregnando el alma y que, con una representación de momentos concretos de dos biografías problemáticas, nos lleva de la mano en una historia de amor diferente, llevada a cabo por personajes también diferentes por lo incompletos y heterodoxos que son. Y eso es todo por nuestra parte. Un saludo de el Criticón Lector.

viernes, 1 de enero de 2016

"UN GIRO DECISIVO". ANDREA CAMILLERI

     Dentro del género novela policíaca destaca por su éxito internacional Andrea Camilleri con su creación de la saga del comisario Montalbano. Este ya es un clásico en nuestras librerías cada cierto tiempo. En esta historia se nos muestra a un Montalbano ya cansado, que paga su veteranía con el exceso de equipaje anímico y con la intención primera de dimitir. Pero el Comisario se topará de bruces, y nunca mejor dicho, con un nuevo caso que le atrapará dada su implicación emocional.

      La historia que se nos presenta, una investigación sobre un encuentro casual con un muerto en el mar y, por tanto una trama más dentro del cúmulo de investigaciones rutinarias en un departamento de homicidios, confluye poco a poco con una historia de mayor calado tanto desde el punto de vista social como desde el punto de vista moral. Es aquí donde la historia toma fuerza y se produce el encuentro con el horror en su grado más alto.

      No resulta problemático desvelar que la trama tiene que ver con las mafias clandestinas que trafican con inmigrantes. En esta historia la implicación de Montalbano es mayor, pues un acontecimiento casual le dejará tocado en su lado humano.

      Alrededor del Montalbano vemos al elenco habitual de secundarios, como Catarella que aporta ese contrapunto de humor a una historia por momentos excesivamente cargada de truculencia. Ingrid que es el único personaje femenino con relevancia y que, por pura casualidad, se convierte en esencial en la resolución del caso. Además, aporta ese punto erótico que relaja la historia. Y, por supuesto, personajes habituales como el subinspector Augello y el comisario Fazio.

     Como toda novela negra hay un reflejo de la sociedad del momento, una sociedad en la que las manifestaciones multitudinarias ( la novela se escribió en 2003, en los inicios de la crisis internacional), el acoso a la corrupción policial y, como ha quedado reflejado, el doloroso trasiego marítimo de los inmigrantes son problemas generalizados y acuciantes. Si bien es cierto, que el reflejo de estos problemas, salvo el último de ellos que es tema principal en la novela, no se muestran con la suficiente contundencia y complejidad como en otras novelas policiacas más extensas, como por ejemplo las nórdicas. Digamos que, al igual que hace con el estilo, Camilleri se limita a contar la historia detectivesca, una historia de hondura trágica contada con una prosa sin alharacas ni efectismos.

      Por último, me gustaría comentar la indiscutible influencia del detective Carvalho, creación del malogrado Vázquez Montalbán, en la formación de Montalbano. Su recreación en la gastronomía como modo de vida típicamente mediterráneo y como descanso mental ante los sucios avatares de la profesión policial se presenta al lector con insistencia rutinaria. Sin embargo, en el sentido de la formación del personaje, Montalbano es más duro, un policía con más costra,  que el Carbalho que recuerdo.

martes, 1 de diciembre de 2015

"ÁVIDAS PRETENSIONES". FERNANDO ARAMBURU

      Esta novela del cada vez más reconocido autor vasco afincado en Alemania Fernando Aramburu se centra en un Congreso de poesía en una zona rural. Desde el principio el tono jocoso, irreverente y satírico nos coloca ante un esperpento de reunión. El autor se ríe de las ínfulas de los poetas, de sus verdaderas intenciones centradas principalmente en la juerga, el sexo fácil y, en general, los excesos. Lo chocante de estos deseos es que se realizan en un convento. El contraste entre este grupo de poetas heterogéneo, urbanita y festivo con el locus amoenus afianza la idea de sátira de tipos que nos da la obra. Aunque lo cierto es que el tono esperpéntico se suaviza con algunos personajes que están tratados con humanidad y ternura, dentro de sus personalidades excesivas y ridículas.

      De la novela destaca, como ya se puede imaginar, el abanico de excéntricos personajes y sus relaciones, pues en muchos casos están tratados como parejas o por grupos. En el caso de las parejas transmite verdadera ternura la pareja Amalia Solórzano-Teodoro Sanz, ambos castigados con sendas desgracias, la una desequilibrada, el otro manso y bueno hasta la exageración; también resulta curiosa y, desde luego muy literaria, la pareja sentimental que forman el sexagenario ciego y la joven de belleza juvenil, deseada por todos y todas como si de un pastelillo de cabello de ángel se tratara. En cuanto los grupos, el primero y más notorio sería el dado por lo generacional, pero el que más juego da es el que trata las diferentes (¿diríamos eternas?) escuelas poéticas: la realita y la metafísica. Los escasos momentos en los que el narrador nos pone delante de estas disquisiciones doctrinales o estéticas reflejan un conocimiento del autor de lo poético, pero como siempre cargado de una ironía corrosiva que desmitifica y refleja la vacuidad de estas disputas. Al fin y al cabo, la poesía es el epicentro del egocentrismo parece que nos quiere decir el autor con sonrisa socarrona en los labios. Y su importancia es la que es.

      Destaca como personaje individual , Lopetegui, Lope entre bambalinas, el gran organizador, el hombre que manda, al que podríamos detestar por su indiscutible cercanía con el poder, por su calculada condescendencia para con los invitados o por cómo se aprovecha  de Teodoro y Amalia al usarlos como meros peones a su servicio y desarrollando su indiscutible capacidad organizativa. Pero cuando se le ve en intimidad se le acaba perdonando, por su honradez intelectual al reconocerse poeta mediocre y, sobre todo, por su secreto via crucis personal.

      Las peripecias de este conjunto de poetas conforman un conglomerado de desastres que cada vez va en aumento. Con apoteosis final en forma de incendio y con paliza final de cervantina raigambre. No sabemos, o preferimos no saber, si tal paliza ha querido tener naturaleza simbólica. Pero al final, dicho con la voz ajena a la endogamia poética que representa la madre superiora, estos desastrosos poetillas no son ni más ni menos desastrosos que cualquier otro grupo que se presenta a un congreso en medio del campo, en el que lo que de verdad importa es tratar de sacarle jugo a la vida. La delicadeza de Aramburu redime de nuevo a este pobre y, en muchos casos, dolorido grupo de poetas, pese a sus ávidas pretensiones de poetas interesados en esa gloria volátil que es la fama y el medro en el escalafón.

     Desde una perspectiva temática, parece obligatorio resaltar la aparición como algo consustancial a la literatura, y cómo no al summum de la misma que es la poesía, del alcoholismo y los excesos. Así como la homosexualidad, tanto en su vertiente femenina como en la masculina. En este sentido, la escena de las dos poetas dándose placer carnal en el cementerio ante la mirada de los niños es antológica.

     Por último, me gustaría destacar la prosa peculiar del autor, muy reconocible y brillante, con anacolutos voluntarios, es decir frases sin acabar que el lector debe terminar teniendo en cuenta el contexto, o el uso especial de dos palabras a elegir por el lector, generalmente en los verbos, o también la aparición esporádica de definiciones de palabras que el narrador usa, definiciones que son del todo punto innecesarias desde un punto de vista argumental, pero que claramente tienen una función distanciadora y que ahonda en el tono satírico y jocoso del libro.

    En definitiva, un gran libro, muy recomendable, que sigue esa estela tan propicia en las letras hispánicas, esa corriente satírica que en muchos casos ha dejado lo mejor de la literatura en español. Un saludo de el Criticón Lector.

martes, 20 de octubre de 2015

"EL TÍO GORIOT". HONORÉ DE BALZAC

    Estamos ante un clásico del Realismo francés, una novela de una extraordinaria dimensión literaria y moral. No sé si me convertiré en la legión de la secta de los Balzaquianos, pero, sin lugar a dudas entiendo la talla literaria del escritor galo.

    Lo primero que resalta en la novela es la magistral descripción del entorno en el que se mueven los protagonistas. Esta característica, que es una constante en el Realismo como movimiento literario, tiene en la literatura de Balzac una proyección moral y social. La pensión, eterna localización de evocaciones literarias, es un trasunto de las clases sociales que hay incluso dentro de la miseria. Los huéspedes, clasificados por pisos, son eslabones de una pirámide social inserta en un mundo de pobreza. Ni el infortunio se libra de las clases sociales. Dentro de esta escalera encontramos en el último peldaño al Tío Goriot, patético personaje que es, junto con Rastignac, el centro de la novela. El hecho de que le llamen Tío es una prueba del trato despectivo  que normalmente se le dispensa. Seguiremos a lo largo de la novela la evolución de los mismos. La mejor definición del personaje la vemos en la obra:

"pobre criatura a quien todos daban de lado, un hazmerreír sobre el que llovían las bromas
     Un personaje patético que, cómo se verá a lo largo de la obra, esconde un corazón de oro y el secreto del sacrificio personal a costa de sus caprichosas hijas.

     La pensión Vauquer, dirigida por Madame Vauquer, una codiciosa mujer para la que toda su vida es la propia pensión, es una de las monstruosidades que brotan del París de la época, una monstruosidad llena de vida y que se verá, gracias al ansia de medro social del joven estudiante de leyes Rastignac, comparada con el lujo de la alta sociedad parisina. Del contraste entre ellas y sus habitantes se sacan conclusiones de hondo calado ético. Puesto que a las miserias físicas o empíricas se pueden contraponer las propias miserias morales de la alta sociedad. Un mundo en el que la hipocresía y la imagen son constantes que combaten contra los sentimientos profundos de las relaciones íntimas. Sorprende la naturalidad, en este sentido, con la que se ve en la obra en estas capas sociales el adulterio. Tema, por otra parte, principal en la literatura decimonónica.

   La obra está dividida, desde el punto de vista de los protagonistas en triángulos del que Rastignac es el vértice principal. Así, encontramos el triángulo de influencias Rastignac-Goriot-Vautrim que está relacionado con el triangulo amoroso Rastignac-Señorita Taillefer-Delfina. Rastignac se ve seducido por la vida en las altas capas sociales y su compañero de pensión Vautrim se da cuenta de ello intentando pactar con él un trato para que se case con la pobre Señorita Taifeller, pobre pero posible heredera de un imperio. Vautrim es así el personaje de influencia que pretende corromper al joven Rastignac. Por otro lado, está el amor que siente este por Delfina, Marquesa de Nucingen por matrimonio e hija del Tío Goriot. El dilema en que se encuentra el personaje, entre sus verdaderos sentimientos y la tentación de medrar socialmente es una de las partes más interesantes del libro.

     Podría pensarse que los personajes están acartonados con lo dicho, Vautrim es malo y Goriot es bueno, pero en absoluto es así. La complejidad de cada uno es sustanciosa. En Goriot vemos mezquindad y ceguera, en Vautrim lealtad y falta de hipocresía, teniendo este pasajes en los que muestra un extraordinario nivel persuasivo. En Rastignac vemos un gradual proceso de aprendizaje o, quizá sería mejor decir maleamiento, para moverse en un París complejo y cruel, un París que es también protagonista de pleno derecho de la obra. Ciertamente, acaba aprendiendo y con ello demuestra que se puede conservar la dignidad en el intento.

    Por último, me gustaría reseñar la emotividad del final, pues se ofrece en el mismo un gran manejo estructural de la tensión en el que la tristeza por Goriot y la nobleza por parte de Rastignac y su amigo Bianchon se dan de la mano.

martes, 1 de septiembre de 2015

"DISTANCIA DE RESCATE". SAMANTA SCHWEBLIN

     Relato perturbador en grado sumo que narra el diálogo entre una agonizante y un niño. Samanta Schweblin nos transporta a una novela de pesadilla, entre mundos, que asfixia  al lector. Y lo digo como un verdadero halago. Esta autora argentina, sin lugar a dudas, va a ocupar muchas portadas y se va a convertir en un referente literario. Su manejo de la tensión narrativa y el ambiguo mundo en el que nos introduce, entre real y alucinatorio, es de una perfección técnica absoluta. Personalmente, me recuerda mucho a algunos relatos de Cortázar.

    Distancia de rescate hacer referencia a los sutiles mecanismos de protección que tienen las madres con sus hijos, hija en este caso. Distancia que en cualquier momento se puede romper, que es al fin el verdadero objetivo  de este relato. Un diálogo entre un niño que es una especie de espíritu, tratado con  una ambigüedad tal que no sabemos si malo o bueno, y Amanda, una mujer que se encuentra de vacaciones y explica los sucesos que la han postrado. El conocimiento que el niño tiene sobre la muerte es aterrador y, en ese sentido, la obra se acerca a la literatura de género. Pero la obra es un canto desgarrado de amor y de miedo a la pérdida. Amanda puede aceptar su muerte, pero en ningún caso la dejación de sus deberes de madre, la desprotección de su hija. La voz de la madre, apremiada por la del niño, es una voz con resonancias de ultratumba. Y ese diálogo, estilizado,onírico y agobiante exaspera a un lector que no acierta a saber qué le están contando.

    Por otro lado, el campo, lugar al que la madre se va a relajar para pasar las vacaciones,  aparece aquí como un espacio antiideal en el que lo telúrico, lo misterioso, es terreno propicio para el chamanismo. Pueblo y campo como receptáculos de la enfermedad y la muerte.

    Por último, me gustaría dar relevancia a la conversación final entre los padres, contada por una madre ya visionaria, testigo de algo imposible - lo que da al relato la perspectiva espiritual y de irrealidad que contamos - y que dota al texto de un dramatismo desgarrador.

    En conclusión, me gustaría hacer notar que esta pequeña novela que se lee en unas horas es uno de los descubrimientos más extraordinarios que he hecho en años. Un saludo de El Criticón Lector.