miércoles, 20 de diciembre de 2023

"LA LLAMADA DE LO SALVAJE". JACK LONDON

     Clásico de aventuras que pese al tiempo no pasa de moda, esta novela de Jack London nos introduce de lleno en las vicisitudes de Buck, un perro mezcla de San Bernardo y Pastor escocés, que en un peregrinar de sufrimiento y aprendizaje desde las civilizadas tierras del sur al salvaje oeste arriba al origen, a la vida salvaje de la que proceden los perros. Y es que desde muy pronto Buck siente esa llamada en su interior, una llamada en forma de sueños, onírica y muy bien narrada teniendo en cuenta que el punto de vista se coloca en el animal.

     Es una novela que se lee muy fácil, sin restar un ápice a la calidad literaria, con pasajes de acción muy bien tratada, con escenas descriptivas de gran belleza y que, en definitiva, nos acerca al contexto descrito con precisión de orfebre. Pese a lo que pueda parecer en una novela sin grandes pretensiones su característica principal es cómo logra meternos de lleno en las duras tierras y en los sacrificios constantes y prolongados de los sufridos perros.

    El itinerario vital de Buck viene conformado por el conjunto de dueños que tiene hasta alcanzar la libertad. Así, pasa de la vida confortable y comodona en las zonas del sur con un juez a la vida dura y fatigosa como perro de trineos para correos postales, secuestrado y enseñado a obedecer a los hombres con palos. Buck aprende rápido y acaba disfrutando la vida energética de tirador de trineos, entrando de lleno en la lucha por el liderazgo de la jauría. Tras terminar su trabajo con los correos postales es adquirido por unos ignorantes buscadores de oro que desconocen por completo las reglas de la vida en el norte, inexpertos y temerarios, Buck se salva del hambre y los palos gracias a la ayuda de Thorton, el único dueño por el que sentirá verdadero amor, un amor lleno de pasión. Tras perder a Thorton, Buck se siente libre de los escasos hilos que le unen al mundo civilizado de los hombres y acude al mundo salvaje, convertido en un líder de una manada de lobos.

    Se han hecho películas de este libro y realmente suavizan la dura vida de Buck y de los perros en estas latitudes y estos tiempos de buscadores de oro.

    En conclusión, un gran libro, muy recomendable y que se lee de manera muy agradable pese a que a veces sientas dolor en las piernas y frío en los tuétanos. 

Saludos cordiales. El Criticón Lector.

jueves, 14 de diciembre de 2023

" UNA VOZ EN LA NOCHE". ANDREA CAMILLERI

     Una nueva novela del comisario Montalbano del gran Andrea Camilleri en la que sabemos que nos vamos a encontrar el mismo molde y, por supuesto, igual entretenimiento. Tenemos el contingente habitual de personajes con relaciones idénticas y una trama de investigación con mucho diálogo y acción.

    En este caso la trama nos introduce de lleno en el mundo de la mafia local mezclada con la corrupción política. Montalbano investiga un caso que se fracciona en dos una vez que se sigue adelante con él. De un robo a un supermercado con suicidio posterior (suicidio que tendrá su evolución en la consideración del mismo) se pasa a una muerte violenta de una joven ennoviada con el hijo de un político.

    Camilleri, como siempre, riega su historia con altas dosis de humor. Siempre es un gusto leer las conversaciones de Montalbano con Catarella, siempre basadas en equívocos lingüísticos o los enfados del Comisario con la matemática eficiencia del inspector Fazio. También destacan la agilidad de los diálogos entre los personajes. La solución de los casos suele ser algo básica pero no es Camilleri amigo de la complejidad o el examen pormenorizado de la sociedad.

     Observamos a un Montalbano veterano, más baqueteado, que utiliza métodos alternativos a los legales para solucionar este caso. También se atisban problemas con Livia, su pareja, pues hay una cierta lejanía en sus conversaciones y algo de hartazgo.

   En definitiva, nos encontramos con una novela muy fácil de leer, sin grandes complicaciones a la que se acude siempre como se acude en las comidas a la cocacola o el vino de la casa.

Y nada más. Saludos del Criticón Lector.

    

lunes, 4 de diciembre de 2023

"LA DESCONOCIDA". ROSA MONTERO Y OLIVIER TRUC

     Colaboración entre dos grandes autores de la novela policiaca  en la que mano a mano escriben una novela clásica de género. Realmente lo que hacen es escribir un capítulo cada uno en sucesión. La colaboración entre escritores se manifiesta igualmente entre los protagonistas de la novela un policía francés y una española, a pesar de la desconfianza de ambos. Al ser una novela de reducidas dimensiones y claramente concebida como experimento o artefacto de divertimento y consumo rápido, los personajes no están especialmente desarrollados y la trama es, y esto es desde luego mi impresión, bastante previsible.

    En general, el argumento nos transporta a una trama relacionada con las mafias y redes de proxenetismo y la trata de blancas. El misterio envuelve a la chica que se convierte en el centro de la investigación, que ha sido encontrada en el puerto de Barcelona, sola y encerrada en un contenedor y que se despierta amnésica pero con extrañas dotes de supervivencia. El personaje de la chica recuerda a muchos que hemos visto en cine.

   En fin, una lectura amena sobre asuntos turbios y narrada al estilo clásico de este tipo de composiciones. No tiene mucho más que contar. 

    Saludos del Criticón Lector.

viernes, 1 de diciembre de 2023

"HIJOS DEL FÚTBOL". GALDER REGUERA

     Llegó a mis manos este libro por pura casualidad y por interés en el título, pues fútbol y literatura son dos de mis grandes intereses. Vi el título en una biblioteca y sin saber nada de libro o autor lo pedí prestado. Y lo cierto es que fue una extraordinaria decisión. Galder Reguera, autor vinculado al Athletic Club de Bilbao en su Fundación, nos escribe una obra difícil de clasificar, pero que se acerca sin duda a la nueva moda de literatura de autoficción  o literatura de memorias. Un ensayo dotado de una sensibilidad extrema y en el que el fútbol se convierte en la excusa para hablar de la vida y de las pasiones vitales.

    Y es que si algo hay que destacar del libro es la sensibilidad con que se nos muestran las relaciones familiares a través del hilo conductor que supone el fútbol. Cómo este pasa de abuelos a nietos y de padres a hijos y los lazos que se crean en función de esa afición o querencia. Las partes del texto en que se reflejan los miedos con respecto al hijo relacionados con sus propias decepciones son el reflejo sutil de lo que los padres muy a menudo sentimos con nuestros hijos. En este sentido, el libro es una oda al deporte del fútbol, pero sobre todo es un canto de amor a la propia familia.

   Particularmente, me he sentido también muy identificado, y esta expresión es la que domina mi lectura del libro permanentemente, con las historias relacionadas con el fútbol de patio, el que se practica en la niñez y en la juventud y que marca una impronta en las personas de modo indeleble. La pasión en el juego de los niños es, sin duda, una de las manifestaciones de la felicidad más vívidas que he sentido. Y Galder Reguera lo muestra con claridad y lucidez.

    El libro, además, está salpicado de numerosas anécdotas vivenciales de todos tipo, de reflexiones de interés y de citas a autores y personajes de proyección de las que se pueden sacar enseñanzas y conclusiones de calado que tienen que ver más con la vida que con el fútbol. 

    Para terminar os dejo con el párrafo en el que se nos dirige al título del libro:

"Los sentimientos que tenemos hacia el balón, todos nosotros, son ambivalentes. Como todo amor, no está exento de momentos de profundo amor y desprecio. Porque lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. Quienes amamos el fútbol sabemos que, en el fondo, nos domina nuestra pasión. Podemos rebelarnos, pero al final del día volvemos al balón como al calor de la madre. Somos hijos del fútbol".

Un saludo. El Criticón Lector. 


miércoles, 22 de noviembre de 2023

"PERROS AHORCADOS". JOSÉ MARÍA VAZ DE SOTO

     Llevaba tiempo con ganas de leer a José María Vaz de Soto, pues se trata de un autor que es recurrente en los manuales de literatura española que abordan la creación a finales del siglo XX, especialmente sus obras realizadas en los años 70. Llegó a mis manos este libro y sin dilación me puse a leerlo. Lo cierto es que anticipo que sin parecerme una novela malograda, sí que me he tenido la sensación de que se trata de una novela menor o de escaso vuelo.

    La trama se centra en la investigación de un antiguo jefe de policía y un amigo profesor al que embauca para ayudarle y cuenta la historia en primera persona sobre un suicidio en la zona del Andévalo de Huelva del que se tienen sospechas por parte de la familia. Una especie de Holmes y Watson rurales que demuestran inteligencia y mucho amor al arte, pues la investigación está realizada por hacer un favor particular.

    En la novela destaca la forma de descubrir las incoherencias de los discursos de cada uno de los sospechosos pues conforme avanza la trama la idea del suicidio va perdiendo fuerza en favor de un posible homicidio. El diálogo es lo más logrado de la novela, un diálogo fluido, rápido e inteligente con algunas menciones a la realidad del momento histórico concreto de los protagonistas de escaso interés, todo hay que decirlo. Quizá algunas reflexiones de índole filosófica diseminadas en las interacciones sí que tienen algo de más trascendencia. Desde luego, estructuralmente el diálogo se convierte en la base del texto y es, sin duda, el procedimiento elegido para el avance del relato, como suele serlo, por otra parte, en muchas novelas policiacas.

   En cuanto a las reflexiones de índole filosófico casi siempre tienen que ver con la muerte o, mejor dicho, la forma de morir. Con un debate expreso sobre la eutanasia, que se convierte en piedra angular de la novela.

    En la novela la investigación lleva a una segunda trama que de un modo un tanto simplista habla de la homosexualidad y la dificultad de aceptación de la misma en las relaciones paterno-filiales. Con otro suicidio de por medio, por cierto.

     En definitiva, la obra se me queda corta como novela de investigación o policiaca, apunta a temas de calado pero yerra o se queda corta en su disparo, y aunque tiene diálogos curiosos y los personajes, sobre todo el antiguo inspector, tienen una buena caracterización lo cierto es que al finalizar la lectura me deja muy frío.

Y, por mi parte, nada más que decir. El Criticón Lector.

lunes, 20 de noviembre de 2023

"UNA HISTORIA RIDÍCULA". LUIS LANDERO

    De nuevo vuelvo a Landero, a su prosa cervantina y golosa, a sus mundos tragicómicos, a sus personajes entre humanos y ridículos que son trasladados por el autor con un halo compasivo y benevolente. Esta historia es ridícula, claro, el mismo título  nos lo avisa. Pero muy humana y con mucho poso. En ese sentido, en este libro Landero es más Landero que nunca. La novela nos cuenta la historia tragicómica contada en primera persona de un personaje locuaz y muy especial en torno al amor loco y de consecuencias catastróficas que siente al conocer a Pepita y cómo sus relaciones y su mundo todo da un vuelco.

     El personaje, Marcial, es un loco-cuerdo o un cuerdo-loco con opiniones y reflexiones interesantísimas que, aunque a veces pueden parecer boutades intelectuales o neuróticas, tienen un fondo de verdad que pone al lector en jaque y en muchas ocasiones frente a un espejo deformante. En este sentido el relato se ve continuamente cortado por sus digresiones. Aunque como Marcial repite machaconamente "él nunca habla en vano". El personaje tiene además comportamientos obsesivos y muy ridículos que proporcionan humor recurrente y entretenimiento seguro. Sus actos están preñados de verdadero rencor social y un indiscutible clasismo y sensación de superioridad moral que desde luego no nos creemos y esconde un corazón acomplejado y neuroasténico. En su discurso variopinto vemos perlas, sobre todos sus reflexiones sobre el amor y los tipos sociales. Y en su complejo a veces, tristemente, nos vemos reflejados. Pues de un modo instintivo Marcial se sabe inferior ya que por rango social y educativo está en un nivel por debajo a su amada Pepita. Por cierto, las interacciones con Pepita son de lo más gracioso del libro. La discordancia entre personas, la triste búsqueda de afecto y aprobación y la lejanía entre lo pensado y lo realmente ocurrido reflejan en clave humorística una doble, a veces hasta triple por la evolución del pensamiento de Marcial, capa de lectura al texto.

     La novela desde el principio se nos muestra como un caso claro de justificación personal ante el acontecimiento final de deshonra. Un encuentro con la novela picaresca primigenia, el Lazarillo de Tormes, que ya habíamos visto anteriormente en Landero. Ese acontecimiento final es apoteósico y, cómo no, un despropósito de dimensiones épicas. Un esperpento de escena contado con el humor habitual de Landero.

    En definitiva, una obra muy divertida, con momentos digresivos de gran altura en el que te introducen perlas en el discurso extravagante del protagonista, con la prosa ya reconocida de un Landero que se gusta y se autorreferencia y en el que nos mete de lleno en la cabeza de uno de esos personajes tan suyos, hilarante, ridículo, estrambótico y fabulador.



martes, 22 de agosto de 2023

"NOSTROMO". JOSEPH CONRAD

     El título nos lleva a cierta confusión pues al nombrar a uno de los personajes, podría parecer eso mismo una novela de personaje, pero lo cierto es que es una novela espacial, donde certeramente y de modo simbólico se nos muestra la recreación de un topos, un lugar de Centroamérica con sus problemas de naturaleza política y social a finales del siglo XIX y principios del XX.

    A través de diferentes personajes, todos perfilados con precisa maestría, se analiza con detalle la situación problemática de Costaguana. La profundidad de miras y el abigarrado conjunto de personajes, tan humanos, que interactúan, maquinan, sobreviven, desean y aman, nos hacen decir sin ningún rubor que estamos ante un libro imperecedero. Nostromo, el capataz de cargadores, audaz y con un sentido del honor trasnochado, Charles Gould, propietario de la mina de plata, centro neurálgico de Sulaco, provincia occidental de Costaguana, su esposa Doña Emilia, con su compleja carga de soledad, su adorador el tétrico y sacrificado doctor Moningham, Decoud, tan fatuo y tan heroico por amor, el sabio y casi estúpidamente idealista, Don José Avellanos, su hija, la seguidora fiel, el inmigrante garibaldino Giorgio Viola y su familia, sus hijas serán fundamentales en la trágica conclusión del libro. Los torpes y zafios militares golpistas, el débil presidente Ribera. En definitiva, una amalgama de personajes, todos perfectamente definidos, que nos trasladan a la vida y evolución de Sulaco. 

    Por si fuera poco, la maestría de Konrad en las descripciones de los lugares nos hacen estar casi viendo a través de las palabras, este lugar imaginario. 

     Se trata de una novela totalizante de múltiples lecturas, principalmente en clave política, pero también en modo alegórico o incluso como novela de aventuras. Lo irremediable es el poso que deja en el lector pues el aliento trágico que desprende no se nos quitará de encima. En el plano político se observa de un modo complejo la lucha entre civilización y barbarie, pero no al modo maniqueísta que podríamos imaginar pues las consecuencias del avance social que el progreso civilizador llevan al nuevo Sulaco siempre tendrá consecuencias indeseables. Todo tiene su precio. Y la civilización siempre buscará esquilmar, recordemos finales del siglo XIX y principios del XX, la matera prima fundamental del lugar, la plata. La plata infausta y abrasadora que mata y subyuga hasta las almas de los más fuertes.

Un saludo atento, El Criticón Lector.

"NÚMERO DOS". DAVID FOENKINOS

     Escritor de éxito internacional, David Foenkinos hace referencia con este título al protagonista de su peculiar historia. Un niño, Martin Hill, que quedó el penúltimo en el casting de Harry Potter y, por tanto, fue el número dos. El olvidado. El que casi pudo tocar las glorias del éxito, el sueño de las fanfarrias. Las consecuencias psicológicas en este pobre chico rechazado al final del proceso, que se transforman en verdaderas patologías, son el hilo conductor de la novela.

    La novela es sencilla, de vuelo corto en lo formal, de trama fácil, pero toca temas de hondura, pues, al fin, nos habla del verdadero sentido del éxito y del fracaso, del poder redentor del amor y de las jugarretas del azar, que algunos han querido asimilar por su escaso calado a los libros de autoayuda.

     Personalmente, me gusta la red de relaciones con los demás personajes cercanos a Martin. El personaje tragicómico del padre, que desaparece pronto, y nos traslada a la importancia de la pérdida en la vida de un niño. La relación macabra y acosadora con el padrastro, especie de psicópata que se ceba con su debilidad. Y la progresiva evolución de la madre, que de personaje anodino y egoísta va transformándose en ese referente materno que todos necesitamos gracias al poder reparador de la comunicación.

     Por último, un buen capítulo final, que, aunque puede ser catalogado de facilón y casi naif, supone un encuentro para mi gusto original y de algún modo reparador y que, asimismo, casa con la historia contada. El tono general de la historia, las sufridas vivencias del protagonista no son un ejemplo de obra clásica y grandilocuente en el que la potencia del fatum invite a la tragedia, sino que el libro en su libre discurrir sabemos que desembocará en una suerte de catarsis de Martin. Eso lo sabíamos desde la primera página. Que toque temas de hondura como hemos planteado al principio no lo convierte en un libro excesivamente profundo o trascendente. Es desde el principio una lectura amena que nos invita a pensar en las consecuencias de ser el otro. Y en la autopercepción del fracaso. Y observando estas últimas palabras se entiende el porqué algunos emparentan el libro con la autoayuda. No llego yo a tanto, la verdad.

Saludos cordiales. El Criticón Lector.


jueves, 16 de marzo de 2023

"ESCUELA DE ROBINSONES". JULIO VERNE

     Uno de los placeres lectores más infravalorados es el de volver a las lecturas que en la infancia o juventud nos subyugaron. A menudo suele decirse que aquellas lecturas se nos vuelven fútiles, de escaso valor estético o literario y esos mismos comentarios abundan en la decepción de aquello que teníamos idealizado. Confieso que me ha pasado en alguna ocasión, pero generalmente lo que ocurre es que uno se retrotrae como por encantamiento a aquellos años en que cada lectura era un descubrimiento, un hallazgo, y, sobre todas las cosas, una forma de moldear el carácter con el que viajamos por los azarosos caminos de la vida. Entre estas novelas están, cómo no, las de Julio Verne. "Escuela de Robinsones" es una de esas que me quedó por leer en aquellos años de sueños y trementina.

     La lectura de estos libros siempre es agradable. Se trata de una novela de formación o bildungsroman tramposilla mezclada con la aventura pura y dura. El protagonista se ve obligado a aprender tras quedar varado en una isla desierta y a tener que subsistir acompañado del cobarde y ridículo profesor de baile Tartelett. La isla pondrá a prueba su valentía y, sobre todo, su ingenio para solucionar problemas de tipo práctico y capacidad de trabajo para realizar las tareas.

     El problema del libro es que es previsible. Desde el principio imaginamos el desenlace. Su gran acierto es que a pesar de ello es un libro entretenido, repleto de retazos de humor y en el que el contraste entre Tartelett y el joven Gottfrey realzan de manera dialógica las virtudes del aprendizaje. El humor y el ritmo, por otro lado, es otra de las excelencias del libro.

     Lectura gozosa, muy apta para jóvenes, Verne siempre es un acierto para viajar sentado en la butaca. Quizá esta no sea una de sus obras señeras, pero merece la pena perder alguna tarde para disfrutar como observador de las vicisitudes de estos personajes en pleno Océano Pacífico.

     Y nada más. Saludos afectuosos. El Criticón Lector.

viernes, 3 de marzo de 2023

"AUTORRETRATO SIN MÍ". FERNANDO ARAMBURU

   Auténtica joya literaria, de sublime sensibilidad y autoanálisis, más que comentarios merece que sus textos hablen de sí misma. 

"En años jóvenes, acompañado de amigos, profesé la rebeldía. Quizá la profese aún, no estoy seguro, sin sentirme tentado de proclamarme señor del fuego ni empuñar un martillo por la calle. Unas palabras que juzgo sabias, debidas a Camus, detuvieron a tiempo mi mano.

Como todo joven rebelde, movido de inconformismo, también dije que no. Pero luego aprendí que ese es un acto incompleto, con frecuencia nocivo, a menos que un sí le siga de inmediato. La negación continua, el estrago y los gritos de poco valen, si es que valen algo, sin la consiguiente aportación constructiva. Esto asimilado, ya nunca tuve excusa para hacer daño a un semejante. Y cuando fui injusto, lo supe y me dolió.

Agradezco a Albert Camus que me enseñara a amar al hombre por encima de la idea, y a amar la cara del hombre por encima del hombre, y a amar los ojos, la frente, la boca personal del hombre por encima de su cara. Convivo desde entonces con cada uno de los ciudadanos y no con el gentío, con el pobre de la esquina y no con la pobreza, con mis cejas tristes en el espejo y no con el espejo".

"Ser humano es mi vocación, mi tozudez y mi condena. A mí que no me saquen de ser hombre humano porque de otra forma yo no quiero ser. Seré, sabiendo a qué me arriesgo, débil hasta reventar de fuerza. Me agarraré, para no caerme, en medio de la noche a un palo de bondad. Recorreré las calles recogiendo las lágrimas perdidas por la gente.

Te lo debo a ti, Isabel, a cuyo lado, sin que te dieras cuenta, aprendí la compasión".

" Me vino entonces esta propensión a esperar por esperar, a esperar no sé qué ni a quién. Me habitué a alegrarme poco a poco por baratijas como las puestas de sol y esas estúpidas flores al borde del camino. Me tomó esta parsimonia que llena de nada mi cabeza. Se adueñó de mí esta gratitud que me sale de la boca como saliva floja cada vez que veo un pájaro en la rama. Y todo esto me lo tengo merecido por aquel mal paso que di, por aquella infortunada idea de situarme ante la niebla del espejo. Lo recuerdo perfectamente porque ocurrió el día en que perdí la juventud".

" En los vocablos ordenados con mayor o menor pericia por un hombre a quien ni siquiera conozco personalmente, por una mujer que quizá ya no vive, busco porciones de profundidad que procuren espacios nuevos a mi defectuoso entendimiento. Busco un poco de música verbal que me consuele y me emocione. Busco, en fin, aquellas invenciones curiosas, intensas, divertidas, dramáticas, que, ideadas por un escritor de genio y revividas por un lector atento, continúan significando en unas páginas.

Horas gratas, horas de serenidad, que generosamente deparan a un hombre el aliciente de una aventura en su crepúsculo. Una prosa que acierta a fluir con maestría, en la que se aúnan la naturalidad y la perspicacia, la elegancia. Unos versos finos como hilos de cristal que pronuncio con cuidado, en voz baja, para que no se rompan. No se me ocurre con qué mayores dones podría despedirme del día."

Como ven, un libro preñado de lirismo, de bondad, de serena madurez. Un paseo por la vida de sí mismo en tercera persona para alejarse de ese sí mismo que es el extraordinario autor Aramburu. El desdoblamiento como recurso, pero también, por qué no decirlo, como seña de humildad.

Saludos cordiales. El Criticón Lector.