miércoles, 12 de febrero de 2020

"KAFKA EN LA ORILLA". HARUKI MURAKAMI

     "Kafka en la orilla" es una creación extraña y deliciosa, un artefacto construido como si fuera tratado por un maestro orfebre. Su fantasía está sutilmente mezclada con la realidad y los hechos más extraordinarios se nos aparecen con una normalidad que nunca chirrían en el conjunto. Es una obra a la vez oriental y occidental, mágica y realista, intelectual y vital, espiritual y materialista, de personajes y de acción. En definitiva, nos encontramos ante una obra de un profundo sincretismo compositivo y argumental, escrita en el habitual estilo natural y accesible del autor japonés.

    La obra se centra en las andanzas en paralelo de dos personajes, el joven Kafka Tamura (nombre autoimpuesto, ya que Kafka significa cuervo en checo y el joven llamado cuervo será una voz interior que acompañe al personaje en todo momento) y el anciano Nakata. El primero se escapa de casa, oprimido por el padre, soñando con vivir en una biblioteca, sueño que se cumple. El segundo es un hombre que puede mantener conversaciones con los gatos y al que se le borró totalmente la memoria tras un incidente en el bosque en la niñez en el que cae en una ausencia prolongada ("había regresado a este mundo como una hoja de papel en blanco"). Dos personajes de una entidad tremenda, de los que se quedan en la memoria. En sus búsquedas, de sí mismo en el caso de Kafka, de la piedra que abre y cierra el portal a otro mundo en el caso de Nakata, mantienen relaciones con una serie de personajes igualmente inolvidables. Kafka emerge de su soledad con dos personajes. Primero, con el hermafrodita Oshima, escindido en su ambivalencia hombre-mujer y voz  que, en ocasiones, tiene un resabio magisterial y esclarecedor. Una voz profundamente intelectual y sensible. También se relaciona con la señora Saeki, directora de la biblioteca. Su vínculo será capital en la novela, pues es ¿madre? y amante y su relación vendrá a culminar la profecía del padre ("Tú algún día matarás a tu padre y te acostarás con tu madre"). Por consiguiente, las connotaciones de rango mítico se significan de forma manifiesta y clara; lo profético y lo edípico se aúnan en esta bella relación en la que también tendrá su importancia lo onírico, pues la señora Saeki aparece en forma espectral en la habitación de Kafka en su juventud. Un amor que, en última instancia, será un salvavidas para Kafka. Nakata, a su vez, entablará una relación, también bellamente construida, con un camionero, Oshimo, que se encuentra en su camino, llamado por fuerzas misteriosas y desconocidas. Las cosas que ocurren cuando está Nakata vienen a mostrar un realismo mágico de naturaleza orientalista. Oshimo será un escudero fiel y un actante principalísimo para la resolución de los conflictos en el azaroso viaje de Nakata.

     En general, el libro ahonda en problemas existenciales de calado, que no escasean en la tradición literaria, y está escrito sobre una base argumental algo indefinida y ambigua, pero que te mantiene atado a los personajes, a sus extrañas vivencias. Por otro lado, un espacio-idea clave de la novela es el del mundo paralelo. La idea de un mundo alternativo que en circunstancias extraordinarias puede interceder con el nuestro es muy habitual en el ámbito literario, con antecedentes tan excelsos como el propio Lovecraft. La muestra de este mundo es perturbadora, pues uno no sabe si esa atemporalidad en la que se nos introduce es una especie de infierno aséptico o un paraíso alejado del dolor.

     Quizá la falla más achacable al conjunto sea su exceso de páginas con información redundante o excesiva. Esas informaciones sobre la ropa o los hábitos de los personajes emborronan, a mi juicio, una novela casi sobresaliente. Por lo demás, no es una novela que aporte respuestas, sino más bien que deja el sutil encanto de las buenas preguntas y las reflexiones que indagan en esas partes íntimas del lector que a veces se explican con la lógica, pero que la mayoría de las veces quedan tras el velo de lo irreal.

   Y nada más. Un saludo del Criticón Lector.

jueves, 30 de enero de 2020

"ACCESO NO AUTORIZADO " BELÉN GOPEGUI

    Sobre las base de una historia de hackers, Belén Gopegui, intenta mostrarnos con su novela los entresijos del poder, las luchas intestinas en el mismo y el escaso margen de actuación que tienen quienes consideramos los de a pie que tienen grandes posibilidades de intervenir en la vida pública.

     Los protagonistas tejen hilos de relación para acabar en nada. Su intervención, su lucha queda en un infructuoso intento de cambiar la realidad. Un abogado que intenta ayudar a un hacker amigo que se ha metido en un lío con gente peligrosa que pelea por datos y una vicepresidenta del gobierno que esconde inseguridades tras su imagen de imperturbable reina egipcia tratan de conseguir sus objetivos. Él ayudar a su amigo, enamorar a su amiga Amaya, de la que está perdidamente enamorado y volver por la senda del compromiso personal en lo colectivo. Ella llevar a término un proyecto normativo que supondría un giro social a la política del gobierno, escorada más de lo que dicen las siglas del partido a la política liberal. 

     Dicho esto, parece claro que estamos ante una novelización de un periodo histórico concreto de la historia de España, las postrimerías del gobierno Zapatero. La vicepresidenta no puede ser otra que el alter ego de María Teresa Fernández De la Vega. La novela se convierte, pues, en un retrato de una época a la que se añade la trama informática, con sus misterios, su jerga, sus personajes frikis y su insondable capacidad de intromisión en la intimidad y en lo ajeno. De ahí se deriva una de los mejores logros de la novela, el miedo de los personajes. El espía obligado, que es el amigo del abogado, se siente perseguido y vigilado porque quiere dejar de ser un peón en el mafioso organigrama de especuladores de datos.

     Una casualidad hace que el abogado, hacker aficionado, se introduzca en el ordenador personal de la vicepresidenta, y lejos de ser rechazado por esta, ella lo acoge como a un invitado al que le cuenta algunas de sus preocupaciones, en un quid pro quo muy peliculero se entabla una relación, que si no fuera por lo falta de verosimilitud que la encuentro, es de lo mejor de la novela. Para la vicepresidenta el abogado será la flecha (pues así se manifiesta en su ordenador) y con este interlocutor desconocido mostrará un extraño fluir de la conciencia que significa claramente la necesidad de esta compañía real. En sus conversaciones muestra su miedo a mostrarse débil como cuestión aneja al poder.

    Sobre el poder se producen bastantes reflexiones, algunas bastante profundas. Así por ejemplo, "el ejercicio del poder se caracteriza , entre otras cosas, por un continuo ir y venir de secretos que hay que administrar". O sobre las cualidades de quien ejerce el poder: "como todos los perfeccionistas, la vicepresidenta no solía ser demasiado exigente con sus subordinados próximos: disculpaba el error y no pedía rendición de cuentas. Sabía que la medida real eras su propio perfeccionismo". Y, por supuesto, se observan en primera persona las luchas entre los diferentes sectores del socialismo, sus malas artes. En conjunto, se puede intuir la voz de la autora, que acompaña a las reflexiones de la vicepresidenta, cuando se queja de los giros de la política del gobierno y de la decepción que eso le supone. Llega a criticar el posicionamiento del partido con la fuga del marxismo, al hablar con un histórico del partido venido a menos, pero con un halo de figura moral o, mejor dicho, de bastión de los principios del partido.

     En general, me parece una novela fallida en la trama informática, bastante tendenciosa en lo político y correcta en el manejo de las relaciones humanas entre los personajes. Para despedir la reseña pongo una cita extraordinaria del libro, una reflexión oscura y certera en su planteamiento como pregunta sobre el paso del tiempo y la transformación que conlleva. "¿Qué te parece más desolador: mirar a un crío y ver en sus rasgos y gestos al adulto ya vencido, o mirar a un adulto y ver en sus rasgos y gestos al niño que sigue siendo, desvalido, imprudente, fascinado?"

martes, 7 de enero de 2020

"MALA LETRA". SARA MESA

    Conjunto de cuentos de la autora sevillana, nacida en Madrid, que abordan, desde una perspectiva perturbadora o, en todo caso, poco gratificante, los recuerdos y la familia. La autora, una voz personal y potente de la narrativa actual española, nos cuenta en sus relatos, con numerosos sobreentendidos y silencios, historias duras, difíciles de asumir por un público que no sea audaz y con ciertas tragaderas morales. Relatos que, en algunos casos, están interconectados y se explican unos a otros y que en conjunto son un canto a la literariedad y un puñetazo al estómago al biempensante, pues ataca de lleno conceptos base de nuestra sociedad.

    En "El Cárabo", dentro de un ambiente familiar opresivo, también con el elemento nocturno y la naturaleza hostil coadyuvando para la sensación de agobio en el lector, nos cuenta la celebración triste del cumpleaños de una madre de 22 años al cuidado de unos tíos, que suponen una entidad familiar alienante y represora.

    "Mármol" nos reconduce al mundo del pasado, con recuerdos de los niños de los ochenta. Recuerdos oscuros de cuando los abuelos se tiraban por las terrazas. Las referencias a la obsesión por cómo coger el lápiz en el colegio, a la vida del barrio, al primer amor nos traen a la memoria, con nitidez, aquel tiempo de infancia callejera. La anécdota, triste y dura, que hila con los suicidios de los abuelos, es el suicidio del joven amado y surge al encontrarse con una amiga. El final del cuento deriva en una sutil reflexión sobre el hecho literario, sobre el significado de la literatura como recreación y, por tanto, como mentira.

    "Apenas unos milímetros" es un cuento de terror sicológico en el que una docente enseña a un niño cuyo único movimiento es el título homónimo del cuento de sus ojos. El chico, según su cuidadora, se entera de todo. El dilema moral que nos ofrece el relato es desgarrador y nos pone de lleno en el sentido de lo que es el ser humano y de la culpa colectiva de la salud frente a la enfermedad, del sinsentido cósmico del que tiene la papeleta buena frente al que no la tiene.

    "Creamy milk and crunchy chocolate" es un relato sobre el remordimiento y la culpa. Una culpa que raya en lo enfermizo, pues sobrepasa la lógica. También habla del amor, pero un amor basado en la necesidad más que en los principios del amor romántico a los que estamos acostumbrados.

    "Palabras-Piedra"  nos coloca a la joven del cuento de El Cárabo en otra época de su vida, la niñez. La tiranía, la falta de compasión de la tía, se observa en en secuencias tan duras como esta "... otra vez la exigencia, las insinuaciones, las palabras-piedra, el aislamiento, otra vez todo aquello...". La tía ofrece siempre una visión podrida y viciada de la realidad y ello produce efectos perversos en la psique de la niña. El continuo desprecio de "lo llevas en la sangre" en un puritanismo de corte reaccionario, nos deja entrever un misterio en relación con la madre casi de reminiscencias de novela decimonónica.

   "Nada nuevo" es una conversación sobre un relato, un análisis sobre lo que es la ficción. Es un relato donde se juega entre la realidad y la ficción. El protagonista es un viejo coronel franquista de soledad oscura.

     "Nosotros, los blancos" es un relato que empieza con una voz inocente, provinciana, de la que el lector fácilmente se hace partícipe. Una joven que va a visitar a su hermana díscola. Pero conforme avanza el relato, este empieza a rodar zonas oscuras, incómodas, ásperas. La pobreza, la mezquindad, la sangre hasta llegar a un racismo pueril. Y lo que parecía un relato sobre las relaciones familiares, el poder que los padres ejercen sobre las hijas, se ha convertido en un insidioso relato de horror.

    Pero para horror el relato titulado "Papá es de goma", la historia de unos niños con su padre muerto en la cama. El mayor de los hermanos se hace cargo de la situación y sus desvelos, sus logros tienen un punto de lucha por la supervivencia.

     En "¿Qué nos está pasando?" se analizan las relaciones laborales desde una óptica femenina. Pero es la sordidez la que nos convoca. La triste respuesta a la pregunta del título es que lo que pasa es que las mujeres protagonistas se venden. El abuso de poder y la sumisión voluntaria en el trabajo contactan al final del libro con la triste espera de un marido humillado.

     "Picabueyes" nos devuelve a la protagonista de "El Cárabo" en la adolescencia en el pueblo, el deseo de libertad contrasta con lo opresivo de los pensamientos. Su viaje en bicicleta acaba con la cruel intervención de los jóvenes lugareños, que abusan de la jovencita. Pero la preocupación de la niña pese a todo es qué decirles a las tías si no vuelve con la bicicleta, pues se la han roto.

    En "Mustélidos" se vuelven a analizar las relaciones humanas en el contexto laboral, que devienen en cierta imposibilidad de llegar a conectar con el otro. También en este texto se observa el interés de la autora por desentrañar o analizar el hecho literario, pues la protagonista es escritora de cuentos en sus ratos libres. Surge así la idea de la escritura como desagüe, como evasión.

viernes, 22 de noviembre de 2019

"CÁNDIDO EN LA ASAMBLEA". JOSÉ JUAN DÍAZ TRILLO

     José Juan Díaz Trillo es filólogo, profesor, político, erudito y escritor, sobre todo, escritor. Nos regala a los lectores una nueva revisión del arquetipo literario del Cándido, ese paradigma de comportamiento optimista que comienza su andadura con Voltaire, para luego pasar por las manos de ilustres escritores como Leonardo Sciascia o, en estos tiempos, el autor onubense, Díaz Trillo. Para este, después de haberse dedicado principalmente a la poesía, la terminación de la novela se ha convertido en el saldo de una deuda artística pendiente. 

     La historia del Cándido de Díaz Trillo está contada en dos tiempos intercalados, una en primera persona y otra en tercera persona. En la primera se observa la conformación del personaje en un bildungsroman de inspiración literaria y con numerosas referencias textuales. Concebida como un artefacto narrativo complejo, la historia que se nos cuenta confecciona una dualidad  en un mismo personaje en la que la trabazón, el engarce entre ambas partes, pacientemente elaborado, lo veremos al final de la novela. Así, esta primera parte, la llamamos de esta manera porque aparece Cándido desde su nacimiento hasta la madurez, nos ofrece el viaje desde la candidez del niño al escepticismo de la madurez, escepticismo cincelado por acontecimientos desgraciados históricos, vividos en primera persona, y también por el fracaso amoroso. Sin embargo, en la segunda parte, que se desarrolla en la Asamblea parlamentaria con el protagonista como transcriptor de las intervenciones de los diputados, vemos el movimiento contrario. Nos encontramos con un Cándido que resulta extraño al lector por su escepticismo. De hecho, al estar estructurada la novela con secuencias de las dos partes una detrás de otra, esta parte produce extrañamiento al lector porque en sus numerosos diálogos con Carlos, personaje del que hablaremos, Cándido no es cándido, ni optimista. Como dije, tendremos que esperar al final de la novela para ver el porqué de esta posición vital de hombre vencido y escéptico. Pero lo trascendente, desde el punto de vista estructural, es que en esta segunda parte que se desarrolla en el presente Cándido pasa de este estado convaleciente y apático a un optimismo moderado, cerrando el círculo largamente trabajado.

     Los personajes que rodean a Cándido provienen del ámbito familiar, de las amistades y del entorno laboral. Cándido proviene de una familia desestructurada de muy buena posición. Sus dos abuelos son los cabezas de familia y entre ellos se forja una relación de gran belleza simbólica, que viene a representar la posibilidad del acercamiento de las eternas dos Españas enfrentadas. Hijo de un desliz de verano, Cándido es criado en un ambiente poco convencional, con sus padres desaparecidos dedicados a sus estudios en Madrid y Granada. En el pueblo, sus referentes femeninos serán la asistenta, que es prácticamente una más de la familia, y su tía. La relación con sus padres es un relato triste de desencuentros y ausencias, con una madre casquivana y superficial, que, andando el tiempo intentará sin lograrlo, redimirse; y un padre con penas de amor que transforma su vida en lucha colectiva por un mundo mejor. Entre los amigos destacan Emilio y Sofía. El primero representa la amistad a través del tiempo y la segunda al amor, un amor realista, que pasa por fases y en el que se reflejan esos momentos decisivos que deciden el devenir del mismo. ¡Esas cartas de antaño! La presencia de Sofía es fundamental en la transición psicológica del protagonista, en ese péndulo existencial en el que vemos que se mueve de forma matizada a lo largo del tiempo.

     En la asamblea Cándido mantiene relaciones con sus compañeros. Especialmente relevante es su amistad con Carlos, médico y diputado por Badajoz, que está escribiendo una historia sobre Cándido y que, por tanto, supone un añadido experimental a la novela, pues de alguna manera estamos ante un juego de espejos y de metaliteratura. Surge la figura de Carlos como narrador implícito de la novela. Cándido también se relaciona con un personaje extraño y misterioso: el jardinero. Se trata de un sabio dedicado en exclusiva al ejercicio de su noble arte. Al final de la novela se desvelará su secreto y los sutiles hilos que unen a los personajes.

   Otro detalle del trabajado esfuerzo creativo es la presencia de lo que en cine viene a llamarse mcguffin, ese elemento narrativo que hace avanzar la historia, aunque después no tenga demasiada importancia. En la Asamblea hay un misterio que parece que pone a Cándido en su juego, mediante mensajes en la puerta de los baños o cambios en las actas mejorando el discurso original. Queremos saber quién es el diablillo tergiversador de documentación, pero realmente importará bien poco. Entre el marasmo de palabrería hueca qué más da que se lime el estilo o se mejore el mensaje para, al menos, parecer que nos acercamos a vivir en el mejor de los mundos posibles

    En el debe de la novela encontramos el exceso de amplitud de foco. Hay gran cantidad de personajes, a menudo desdibujados e intercambiables. Las amistades universitarias individualizadas con un simple nombre, sin rasgos a los que acudir, acaban por ser meros elementos de relleno de la historia principal.  La idea de novela totalizante quizá inspiraba al autor.

     En conjunto, nos queda la imagen de un personaje muy humano, que respira el mismo aire del lector. Sus vaivenes, sus pensamientos, su ideario, sus costumbres y también sus pequeñas heroicidades nos ofrecen a un personaje literario de gran envergadura. En sentido contrario, hay pasajes del presente politizados y, en ocasiones, la representación de algunos políticos es algo grotesca, lo cual no se cohonesta con la verosimilitud generalizada del libro.

     Otro apartado del texto a destacar es el hecho de que se vierten numerosas opiniones políticas,en las  que no se esconde el ideario progresista de los personajes, algo lógico dada la condición de operador político activo del autor.

      Concluyo con una cita del "Cándido" de Voltaire: "Si éste es el mejor de los mundos posibles, ¿Cómo serán los otros? ". Aquí, en la obra de Díaz Trillo, tenemos una muestra de otro mundo alternativo al de la obra del ilustre e ilustrado francés. Juzguen ustedes su valía.

martes, 20 de agosto de 2019

"QUE NADIE DUERMA". JUAN JOSÉ MILLÁS

    En esta novela Juan José Millás nos introduce de lleno en sus habituales obsesiones, en sus temáticas en las que hay una permeabilidad entre la fantasía y la realidad y en esa prosa sencilla y eficaz de experto en el oficio de escribir. Se nos cuenta la historia de una falsa delgada que es echada de la empresa de informática en la que trabaja. En su piso de soltera, en el baño, tiene una especie de iluminación al escuchar el aria nessum dorma de la ópera Turandot de Puccini. Descubre de dónde procede la música y observa que viene de un vecino, al que acaba visitando y del que se enamora sin conocerlo. El vecino, con cuerpo y hechuras de pájaro (veremos que todo lo relativo a los pájaros es transversal en la novela) desaparece del piso y Lucía, que así se llama la protagonista inolvidable que nos regala Millás, decide hacerse taxista y esperar que algún día se suba el vecino del que Lucía ha averiguado que se llama Braulio Botas, su Calaf particular. 

    En el curso de la novela el taxi se convierte en un maravilloso lugar para que observemos el peculiar modo de pensar y vivir de Lucía, que poco a poco va transformándose en Turandot mediante maquillajes que la orientalizan, con lo que se produce uno de los muchos desdoblamientos de la novela. Estos desdoblamientos son un motivo recurrente en la novelística de Millás y dan pie a la reflexión tanto metanarrativa como incluso ideológica o filosófica. Aunque en Millás es tan consustancial que no parece que sea una propuesta sesuda o intelectual. Más bien, forma parte de modo natural en su narrativa.

     De hecho, el juego (o no tan juego) de relaciones entre la realidad y lo imaginado es, desde mi punto de vista, la base fundamental de la novela. Además de Lucía-Turandot y Braulio-Calaf, observamos otros desdoblamientos de trascendencia en el desarrollo de los acontecimientos. Así, vemos  a Lucía como persona y personaje ficticio teatral en forma masculina, lo que me recuerda a una aguda digresión en la novela de Hidalgo Bayal, que comentamos en el post anterior, sobre la escritura de personajes y personas y la diferencia entre unos y otros con relación a su significación en el discurso narrativo. La escena en el que se ve a Lucía como espectadora de sí misma, con lo que ello significa en la historia, es un momento de auténtica genialidad. Otro desdoblamiento en la novela, o quizá lo podríamos denominar metamorfosis, es el de Lucía en pájaro. Lucía se va transformando en una mujer pájaro y el final de este proceso es verdaderamente escalofriante. Otro desdoblamiento curioso y magistralmente contado es el de la ciudad de Madrid, que en la mente y en el taxi de Lucía, pasa a ser Pekín. Una Madrid real es convertida en un Pekín ficticio.

     En definitiva, lo que es una novela de corte humorístico, podríamos decir que con un toque de surrealismo, poco a poco va transformándose en, primero, un artefacto oscuro y, finalmente, en una novela de terror. Porque Lucía se ve envuelta en un engaño, pero no es Lucía un personaje que vaya a dejar pasar de largo la humillación personal. Y para llegar aquí, Millás nos somete a un majestuoso clímax final que, sin duda, merece esta gran novela.

miércoles, 14 de agosto de 2019

"LA ESCAPADA". GONZALO HIDALGO BAYAL

    La obra de Gonzalo Hidalgo Bayal va acaparando cada vez más adeptos, sobre todo lectores que se decantan por lecturas de alto contenido cultural. Esta novela es un ejemplo de cómo con escasos mimbres narrativos se puede mantener un agradable disfrute en el lector. Su propuesta es seria, profunda, pero sin excesos verbales o conceptuales. Entra de lleno en el terreno de la nostalgia, pero sin una huida hacia el sentimentalismo, más bien al contrario, su actitud narrativa es analítica y reflexiva.

    "La escapada" es en puridad la historia de un reencuentro entre dos antiguos compañeros de Universidad: por un lado, el narrador-autor y por otro, el personaje sobre el que se reparte el peso de lo contado, el extraño y redondo Foneto. Este calificativo es el apodo que le llega en la Facultad de Letras por su afición a preguntar en clase sobre asuntos intrincados de Lingüística y más en concreto de Fonética. La escapada es también la jornada que pasan estos dos recién jubilados por las calles de Madrid. A lo largo de esta jornada vamos viendo el pasado conjunto de estos dos compañeros y el devenir vital de Foneto, con un subrayado especial sobre su personalidad.

     "Uno piensa el bayo, y otro el que lo ensilla". Con este leit motiv se nos presenta uno de los temas centrales de la novela, el de las expectativas que los demás tienen con respecto a uno, frente a la evolución real de los acontecimientos y las decisiones personales que nos llevan al lugar que ocupamos. Foneto, que era un alumno sobresaliente y sagaz, ha buscado un voluntario retraimiento. Por azares de la vida Foneto mantiene relación con unos familiares que regentan un quiosco y con el tiempo este quiosco se convertirá en una especie de moderna torre de marfil para él, tras heredarlo, en donde "el quiosco... es el centro del mundo: desde allí se ve cómo la gente pasa, la ciudad se mueve, el mundo gira, pero el quiosco permanece fijo e inmutable". La personalidad de Foneto, tendente a lo formal y lo conceptual le irá trasladando a un modo de vida ascético. Opta por alejarse voluntariamente y sin apenas esfuerzo de las pasiones que mueven al conjunto de seres humanos en una búsqueda de ataraxia muy noventayochesca. Foneto es víctima, además, de lo que él llama el complejo de Segismundo (el personaje parece bien elegido por las implicaciones de ensimismamiento que este tiene), basado en un acontecimiento que  marcó la vida futura de Foneto, el fallo de memoria en una obra universitaria en la que Foneto hacía de Segismundo. Y es que su afán de perfección le hacía perderse exámenes y, en última instancia, este complejo favoreció su retiro del mundo.

    A medida que el vino y el orujo van entrando en los cuerpos, las confidencias crecen y Foneto, pese a su forma de ser poco dada a los efluvios sentimentales, relata sus escasas experiencias amorosas, marcadas todas por el fracaso y, sobre todo, por lo que él llama "los amores gananciales", concepto creado por el propio Foneto que viene a entenderse como aquellos amores que se basan en el interés y la aceptación del otro, en el conformismo. La presencia de este concepto en la mente del protagonista transferida a sus actos hace que rechace la posibilidad del amor con una compañera de Facultad. 

    La escritura de Hidalgo Bayal está plagada de reflexiones lingüísticas, filológicas y librescas, también de juegos de palabras. Se busca con ello la complicidad con un lector culto, especialmente, con el lector filólogo. 

    En definitiva, el libro es una especie de testimonio vital de un personaje insignificante, extraño, de una humanidad delicada, que destaca por las ausencias deseadas  y por su aguda inteligencia. Así en el libro se dice: "... En realidad, Foneto podría elaborar un tratado en defensa de la insignificancia. ya no quedan grandes pasiones, había dicho ante el orujo, solo dolores mediocres. Aunque es probable que nunca haya habido grandes pasiones, añadió"

     Un saludo del Criticón Lector.

viernes, 9 de agosto de 2019

"BERTA ISLA". JAVIER MARÍAS

     Javier Marías es autor reputado, probablemente en el ámbito anglosajón sea uno de los autores más conocidos y estudiados en lengua española. En ocasiones, incluso, se escucha su nombre como uno de los posibles candidatos al galardón del Nobel. No alcanzo a entender tal consideración, después de leer esta novela ahora y algunos cuentos suyos en el pasado.

    Se trata esta de una novela en la que se cuenta la peripecia vital de un matrimonio formado por Berta Isla y Tomás Nevison. Un acontecimiento infortunado obliga al protagonista principal a adentrarse en el complejo y sacrificado mundo del espionaje inglés en los años ochenta; años duros por la presencia de numerosos enemigos de los servicios secretos de su majestad la Reina de Inglaterra. El bloque de los países del Este, con Alemania oriental como foco del espionaje internacional, el Ira, y el periodo de la guerra de las Malvinas. Pero no esta una novela de espionaje, sino de las consecuencias en el matrimonio, en las personas que lo conforman, de esta profesión basada en el engaño, la suplantación, la mentira y la ocultación. 

     Y decía que no entiendo la fama del autor porque observo en el libro una descontrolada verborrea, no a la manera artística, detallada y reveladora de Proust, sino en forma de cansina repetición de argumentos y motivos. Es un libro repetitivo, machacón hasta el extremo, en el que se observan páginas y páginas de relleno en donde la acción no avanza y los pensamientos ¿reflexiones? son de una simplicidad tremenda. La voz del narrador se deja ver constantemente, pero es su reiteración en el mundo interior de los personajes, con las mismas ideas siempre, lo que hace de ella un tostón infumable. El hecho causante de la obligada prestación de servicios de Tomás en el MI6 es bastante ridículo, y más ridículo es que después de años y años de servicio no sospeche en ningún momento de ese acontecimiento hasta prácticamente el final. Los fundamentos de la novela no son sólidos, el desarrollo es fatigoso, aunque, al menos, el final está algo más logrado.

      Berta es una especie de Penelopé a la espera constante de un Ulises desdibujado y poco heroico. El título de la obra es una mentira, la obra da más importancia narrativa a Tomás. Berta es de una pasividad ridícula, diría que anacrónica para el tiempo en el que se desarrolla la trama; además, el narrador se empeña en insistir en los mismos sentimientos y sin apenas variación en la forma, sin matices: el miedo, la incomprensión, el desconocimiento.

     El libro cobra algo de interés ¡después de 341 páginas! con la desaparición de Tomás, en el que la vida de Berta y Tomás se separan. Sus vidas por separado tienen más interés que mientras se mantienen unidos con esas separaciones temporales. Pero el reencuentro que llega es anodino, la presencia del desaparecido y dado por muerto es insustancial. Berta y Tomás mantienen una relación de frialdad por parte de ella, de desasosiego por parte de él. Al final, la imperfección de la pareja, los sentimientos que muestra Berta y la imagen que da del fantasma en que se convertido el marido logran una percepción de que la novela, al menos, está sutilmente concluida. Aunque, sigue sin entenderse muy bien el porqué de la vuelta con Tomás, así como no se entendía el sacrificio de la espera. En conjunto, no parece que el auto capte con finura la psicología del personaje femenino, aunque se empeñe en ello (y es ese empeño el que martiriza).

     En general, no suelo hacer críticas desagradables a los libros, me resulta doloroso por el respeto que tengo a cualquiera que ante la hoja en blanco pretende crear mundos de ficción. El propósito en sí mismo ya merece un reconocimiento. Además, este blog surgió con la idea de hacer reseñas rápidas, sin más intención que trasladar las lecturas de uno a otros lectores para el intercambio y el fomento de las mismas. No obstante, en ocasiones, los demonios interiores sacan sus tridentes y dejan sus víctimas. No creo, de todas maneras, que al ilustre Marías le importe mucho la opinión de un humilde lector. 

     Un saludo del Criticón Lector.