Este libro de treinta y dos relatos de aproximadamente quinientas páginas es una selección de aquellos que escribió Cheever, fundamentalmente en The New Yorker. Es un compendio claro de lo que este autor quiso reflejar, de sus compromisos y sus intereses. Sin lugar a dudas, de este conjunto se saca la conclusión de que Cheever es un autor moral, no confundir con moralista, en el que una conciencia recorre la sociedad, principalmente americana. No esperemos encontrar en estos cuentos grandes historias, tramas narrativas bulliciosas y trabajadas. Aquí hay algo más complejo e interrelacionado en los diferentes cuentos.
En este sentido, los relatos son una especie de lupa en la que se desgranan mucho de los defectos, con una conciencia crítica sutil, de los que la sociedad americana adolece. Y más concretamente la población blanca, anglosajona y protestante, los famosos wasp. El mundo de los negocios, sus implicaciones como el fracaso, el alcoholismo, la soledad y la sexualidad fuera del matrimonio son expuestos a la luz de un lector, que al terminar el libro siente que se ha encontrado ante una radiografía perfecta del envés del american way of life, del aparente triunfo del hombre hecho a sí mismo americano. Para amantes del género televisivo ( ¿quién no lo es hoy día?) habría que decir que estos relatos parecen el referente directo del mundo que se ofrece en la extraordinaria serie Mad men.
Una de las temáticas que más toca el autor es las tensas relaciones familiares de toda una suerte de personajes que se dirían perdidos. Las situaciones que se encuentran en casa, tras jornadas duras de trabajo, en una intimidad que es más problemática que otra cosa. Matrimonios destrozados, hijos descastados, frialdad con los parientes, cuando no verdadera crueldad, envidias entre hermanos... Como se ve todo un muestrario de las difíciles relaciones familiares y cómo lo que se considera el nucleo o bastión de la sociedad americana se dinamita desde dentro. A la manera del escritor del XIX, el escritor inserto en un determinado estatus desde el que ve como figura privilegiada todas las asperezas y dificultades de su mundo, Cheever critica, sin una intención puramente revolucionaria, lo que ve.
Resulta curiosa otra temática centrada en el espacio narrativo. Se trata de la contraposición entre el mundo nuevo, representado por Estados Unidos, y el mundo viejo, representado principalmente por Italia. Las referencias asociadas a la vieja Europa, están siempre lastradas por la degeneración de una nobleza caduca, enquistada e inmovilista. Encerrada en sus palacios herrumbrosos sorprenden al viajero americano, que representa la modernidad.
Destaco entre los cuentos varios: "Clementina", en la que se observan claramente esas diferencias culturales entre América e Italia que venimos planteando en una confrontación entre un mundo mítico y otro civilizado; "La geometría del amor" un título sugerente donde hay un intento desesperado de aplicar la geometría a la vida como tabla de salvación; "El nadador" célebre y maravilloso relato que fue llevado al cine por Frank Perry en una película protagonizada por un Burt Lancaster genial y que bajo la apariencia de una acción absurda se detecta el fracaso y el desconcierto en un proceso de bajada a los infiernos por parte del protagonista; "El mundo de las manzanas" relato en el que en una Italia más idílica, pero también más primitiva, se analiza el proceso creativo, la importancia de la memoria en el mismo, la inquietud del abuelo por la pérdida del mismo y el interruptor narrativo en forma de anécdota que quiebra el sentido del viejo escritor, un encuentro lleno de sensualidad en el que la vida, el erotismo, lo obsceno se convierte en una obsesión.
lunes, 18 de mayo de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
"PULP". CHARLES BUKOWSKI
Los autores malditos, como Bukowski, son perseguidos por una insaciable estela de amantes de lo biográfico más que admiradores de la obra en sí misma. En el caso de este autor, me parece profundamente injusto. Esa suciedad que constantemente se cita como paradigma de su obra lleva aparejada una cosmovisión compleja y sutil. El humor oscuro, cenagoso, con el que nos interpela esconde siempre una postura vital amarga, profunda y algo misántropa. Detrás de cada exabrupto, de cada broma escatológica encontramos como lectores una puntada de desilusión, una humanidad desolada. El contrapunto risa-miseria será siempre una de las pautas de este libro extraño, el péndulo por el que el protagonista, Eric Belane, transita a lo largo de la obra, con un punto más oscuro y existencial conforme nos acercamos al desenlace.
La novela es un homenaje a la cultura pulp, a esas novelas que han formado parte de literatura popular extravagante y de consumo masivo en el primer tercio del siglo XX, novelas de ciencia ficción, de cowboys, de detectives y de diferentes temáticas en las que el color y el sensacionalismo eran claves. Belane es el heredero del Hollywood antiguo, de ese mítico escenario donde el detective privado campaba a sus anchas. Pero Belane es heredero y al mismo tiempo parodia de estos detectives. Un perdedor lúcido y solitario, soez y ridículo. Sus investigaciones son surrealistas y en ellas vemos extraterrestres, mujeres increíbles, la personificación de la muerte, un escritor muerto pero vivo (¿cómo puede ser eso? pues lo es), cornudos, matones de película... El muestrario es extenso y variopinto.
Apenas sabemos nada de Belane, pero conforme avanza la novela su soledad nos abruma. El peso de una existencia perdida y sin rumbo nos va haciendo ver a este personaje que al principio era algo ridículo ( una especie de Ignatius F. Really) de otra forma, empezamos a comprender esa postura vital mordaz, escatológica y descreída. Y pese a todo, Belane es en un mundo deshonesto un tipo honesto, que cumple con lo pactado. Belane es antetodo autoirónico. Lo que en un principio parecía parodia, observamos que es descreímiento e ironía. Lucidez sórdida dentro de tramas absurdas, en suma.
Un texto en el que lo ridículo y soez, sobre todo en los diálogos es constante, se ve salpicado con pensamientos de este calado:
La novela es un homenaje a la cultura pulp, a esas novelas que han formado parte de literatura popular extravagante y de consumo masivo en el primer tercio del siglo XX, novelas de ciencia ficción, de cowboys, de detectives y de diferentes temáticas en las que el color y el sensacionalismo eran claves. Belane es el heredero del Hollywood antiguo, de ese mítico escenario donde el detective privado campaba a sus anchas. Pero Belane es heredero y al mismo tiempo parodia de estos detectives. Un perdedor lúcido y solitario, soez y ridículo. Sus investigaciones son surrealistas y en ellas vemos extraterrestres, mujeres increíbles, la personificación de la muerte, un escritor muerto pero vivo (¿cómo puede ser eso? pues lo es), cornudos, matones de película... El muestrario es extenso y variopinto.
Apenas sabemos nada de Belane, pero conforme avanza la novela su soledad nos abruma. El peso de una existencia perdida y sin rumbo nos va haciendo ver a este personaje que al principio era algo ridículo ( una especie de Ignatius F. Really) de otra forma, empezamos a comprender esa postura vital mordaz, escatológica y descreída. Y pese a todo, Belane es en un mundo deshonesto un tipo honesto, que cumple con lo pactado. Belane es antetodo autoirónico. Lo que en un principio parecía parodia, observamos que es descreímiento e ironía. Lucidez sórdida dentro de tramas absurdas, en suma.
Un texto en el que lo ridículo y soez, sobre todo en los diálogos es constante, se ve salpicado con pensamientos de este calado:
"Me estaba deprimiendo. Mi vida no conducía a ninguna parte. Necesitaba algo, los destellos de las luces, el glamour, alguna maldita cosa, y allí estaba, hablando con los muertos". El humor negro, la soledad y lo patético se pueden observar en esta cita que retrata a un hombre perdido.El texto, por otra parte, es una oda a la indolencia. Muchos capítulos acaban con Belane dormido, o refugiado en el alcohol como única salida. Pues en la filosofía de Belane el ser humano es un adicto a algo, el qué es lo de menos.
"Oí un disparo en la calle y comprendí que en el mundo todo iba bien. A los cinco minutos estaba dormido. Como todos los demás". Ejemplo de sátira y del humor negro que está presente en el texto.
"...Bueno, la gente se engancha a algo. Después de que les cortan el cordón umbilical se enganchan a otras cosas. A la visión, el sonido, el sexo, el dinero, los espejismos, las madres, la masturbación, el asesinato y a las resacas de los lunes por la mañana".Su relación con las mujeres también es reseñable. En él se da la contradicción de la admiración por la belleza, pues las mujeres le ponen y mucho; y por otro lado hay cierta misoginia en su discurso. No esperen nada políticamente correcto en este libro.
" Llevábamos unos 30 minutos allí sentados cuando alguien más entró. Otra mujer. Se acercó y se instaló en el taburete que estaba a mi izquierda. Dos mujeres significan el doble de problemas que una sola mujer. Ahora tenía problemas por los dos lados. Estaba bien sentado. Pero seguro que me iban a dar por culo".
" Es que yo había fracasado hasta con las mujeres, ¡joder! Me había casado tres veces. Nada había ido realmente mal ninguna de las veces. Todo se había venido abajo por trivialidades. Discusiones insignificantes. Ponerse furioso por nada y por todo. Día tras día, año tras año, triturándose. En lugar de ayudar al otro, uno se apartaba, criticaba esto o lo otro. Pinchando. Pinchando sin parar. Aquello se convertía en una competición vulgar. Y una vez dentro se transformaba en un hábito..." Su visión de la mujer y de las relaciones también encuentra estos momentos de lucidez.Releyendo la entrada da la sensación de que estamos ante un libro algo oscuro. Nada más lejos de la realidad, el libro es divertido, hilarante y fresco. Pero todo él esconde una visión oscura que es la que me ha impresionado y a la que le he dedicado más tiempo. No obstante, la lectura del libro es fundamentalmente divertida, desvergonzada y muy accesible. Por mi parte, otro libro al que invito a leer. Un saludo atento de El Criticón Lector.
domingo, 19 de abril de 2015
"COSMÓPOLIS". DON DELILLO
Don Delillo es uno de los autores con más reconocimiento en la nueva novela estadounidense. Un autor de carisma con un estilo reconocible. En esta novela, nos sitúa en una travesía por la ciudad desde lo más alto hasta los bajos fondos. Esta travesía es también una caída en picado en un proceso personal del protagonista, Eric, de búsqueda de sentido vital. Nos encontramos, por tanto, ante un devastador trayecto de un tiburón de los negocios desde la riqueza más absoluta e indecente hasta la miseria, donde lo económico y lo moral van siempre cogidos de la mano.
La novela tiene un tono serio, de hondura filosófica, con diálogos solemnes en los que se adivina esa búsqueda de sentido vital que comentamos en el primer párrafo. En este periplo, curioso camino que surge con la idea ridícula de querer pelarse, aparecen interlocutores diferentes que van acompañando a Eric. Desde varios guardaespaldas, hasta un viejo peluquero pasando por filósofas de cabecera, una esposa poetisa y etérea, amantes confianzudas, médicos que hacen chequeos o conductores de limusinas. Todos aportan ideas, todos son retazos de una realidad dominada por el dinero.
El dinero, la economía, el capital, este es, sin lugar a dudas el punto sobre el que gravitan todos los demás. Las fluctuaciones económicas que hacen y deshacen en un mundo en el que las pantallas, como grandes oráculos, definen el modelo de vida del mundo. La trascendencia del capital en la sociedad que nos presenta Delillo, la nuestra, claro, pero sublimada a esquema, a patrón representativo, es tal que lo domina todo en un sentido ontológico. Es esta brutal presencia la que, de algún modo, acaba con todo. Hay un pasaje en el libro de una originalidad y de una hondura extraordinaria. En el mismo, se declara la sumisión del tiempo al capital como conceptos. Estamos en una era en la que hasta el tiempo está dominado por el capital, esas fluctuaciones infinitesimales que en pantalla desbordan el tiempo mismo. Es la era del nanosegundo, y el capital reina en el nanosegundo.
Como es lógico, esta economía proyecta su reinado sobre la sociedad. Las escenas que se refieren a los movimientos sociales y a su sentido, recordemos que el libros está escrito en el 2003, poco después del 11S, tienen un sentido demoledor. No son más que parte del engranaje perfecto de adaptación del capital en su dominio de todas las esferas, vehículos de corrección. Con lo que se declara inútil la propia inmolación del ser humano frente al poder del dinero. Un ejemplo lo podemos ver con este extracto:
"- Ya sabes qué produce el capitalismo. Según Marx y Engels, claro.
- Sus propios enterradores- dijo él.
- Pero estos no son los enterradores. Esto es el libre mercado, sin más. Toda esta gente sólo es una fantasía generada por el mercado. No existen fuera del mercado. A ningún sitio podrían ir si se empeñaran en quedar fuera. No existe ese fuera...
-La cultura del mercado es total. Genera a esos hombres y mujeres. Son necesarios para el sistema que desprecian. Lo dotan de energía y concreción. El impulso que los mueve pertenece al mercado. Son producto de cambio en los distintos mercados del mundo. Por eso mismo existen, para fortalecer y perpetuar el sistema"
En la obra aparece una especie de antagonista patético de Eric, Benno Levin. Su conversación final es de una tensión maravillosa. En ella es el problema de la identidad y la muerte el que nos atiza casi como si de un puñetazo se tratara. El hombre sin escrúpulos, el tiburón de los negocios, se encuentra solo ante ese momento en el que todos nos tenemos que ver alguna vez y es la culpa y el amor lo que se nos aparece ante los ojos. Así, los sucesivos encuentros que ha ido teniendo con su mujer adquieren al final un sentido global y perfecto. La novela es un definitivo proceso de transformación y también en lo que respecta al amor vemos este proceso. De matrimonio de conveniencia a amor verdadero.
Y eso es todo, amigos/as. Un libro más que recomendable. Un saludo atento del Criticón Lector.
La novela tiene un tono serio, de hondura filosófica, con diálogos solemnes en los que se adivina esa búsqueda de sentido vital que comentamos en el primer párrafo. En este periplo, curioso camino que surge con la idea ridícula de querer pelarse, aparecen interlocutores diferentes que van acompañando a Eric. Desde varios guardaespaldas, hasta un viejo peluquero pasando por filósofas de cabecera, una esposa poetisa y etérea, amantes confianzudas, médicos que hacen chequeos o conductores de limusinas. Todos aportan ideas, todos son retazos de una realidad dominada por el dinero.
El dinero, la economía, el capital, este es, sin lugar a dudas el punto sobre el que gravitan todos los demás. Las fluctuaciones económicas que hacen y deshacen en un mundo en el que las pantallas, como grandes oráculos, definen el modelo de vida del mundo. La trascendencia del capital en la sociedad que nos presenta Delillo, la nuestra, claro, pero sublimada a esquema, a patrón representativo, es tal que lo domina todo en un sentido ontológico. Es esta brutal presencia la que, de algún modo, acaba con todo. Hay un pasaje en el libro de una originalidad y de una hondura extraordinaria. En el mismo, se declara la sumisión del tiempo al capital como conceptos. Estamos en una era en la que hasta el tiempo está dominado por el capital, esas fluctuaciones infinitesimales que en pantalla desbordan el tiempo mismo. Es la era del nanosegundo, y el capital reina en el nanosegundo.
Como es lógico, esta economía proyecta su reinado sobre la sociedad. Las escenas que se refieren a los movimientos sociales y a su sentido, recordemos que el libros está escrito en el 2003, poco después del 11S, tienen un sentido demoledor. No son más que parte del engranaje perfecto de adaptación del capital en su dominio de todas las esferas, vehículos de corrección. Con lo que se declara inútil la propia inmolación del ser humano frente al poder del dinero. Un ejemplo lo podemos ver con este extracto:
"- Ya sabes qué produce el capitalismo. Según Marx y Engels, claro.
- Sus propios enterradores- dijo él.
- Pero estos no son los enterradores. Esto es el libre mercado, sin más. Toda esta gente sólo es una fantasía generada por el mercado. No existen fuera del mercado. A ningún sitio podrían ir si se empeñaran en quedar fuera. No existe ese fuera...
-La cultura del mercado es total. Genera a esos hombres y mujeres. Son necesarios para el sistema que desprecian. Lo dotan de energía y concreción. El impulso que los mueve pertenece al mercado. Son producto de cambio en los distintos mercados del mundo. Por eso mismo existen, para fortalecer y perpetuar el sistema"
Como se puede ver, la seriedad, la hondura filosófica de las reflexiones dejan poco espacio para lo trivial. Ni siquiera el sexo está visto con una perspectiva simple, sus amantes, aparecen varias de ellas, tienen alma y vida. Y en concreto hay una escena sexual en el libro, pura manifestación del deseo, tan original como no había leído nunca en mi vida. Solo me permito decir que se produce durante un chequeo médico.
En la obra aparece una especie de antagonista patético de Eric, Benno Levin. Su conversación final es de una tensión maravillosa. En ella es el problema de la identidad y la muerte el que nos atiza casi como si de un puñetazo se tratara. El hombre sin escrúpulos, el tiburón de los negocios, se encuentra solo ante ese momento en el que todos nos tenemos que ver alguna vez y es la culpa y el amor lo que se nos aparece ante los ojos. Así, los sucesivos encuentros que ha ido teniendo con su mujer adquieren al final un sentido global y perfecto. La novela es un definitivo proceso de transformación y también en lo que respecta al amor vemos este proceso. De matrimonio de conveniencia a amor verdadero.
Y eso es todo, amigos/as. Un libro más que recomendable. Un saludo atento del Criticón Lector.
viernes, 13 de marzo de 2015
"LA VERDAD Y OTRAS MENTIRAS". SASHA ARANGO
Seix Barral publica esta novela que ha sido todo un éxito en Alemania. Y la verdad es que no es de extrañar. Se trata de un análisis complejo de la impostura en un personaje, que además de escritor falsario presenta un pasado oculto. La novela muestra la investigación policial que se deriva de los actuaciones de este personaje. Un juego de azares relacionado con la inteligencia intuitiva del personaje nos crea la tensión sobre si será o no descubierto.
Es una narración amenísima, que se lee de un tirón, en donde se nota la mano de un conocedor de las técnicas narrativas cinematográficas, no en vano, el autor es guionista de series de televisión, género en alza en la actualidad, si de valores culturales hablamos. La sencillez expresiva no quita que haya reflexiones de calado y una sutil estructura en la que en todo momento pasa algo.
Destaca en la novela el retrato del protagonista, sobre el que gira toda la trama. Embaucador y atractivo, capaz de lo peor y de lo mejor. Su escala moral es difusa y generalmente guiada por un egoísmo profundo. De hecho, en su filosofía de vida el bien es una anomalía; la bondad, desde una perspectiva de las consecuencias que conlleva, generalmente negativas, es un elemento perturbador y extraño. La normalidad está ligada al mal. El personaje utiliza argumentos torticeros para favorecer su egoísmo natural. Solo al final Hayden, que así se llama el protagonista, demuestra debilidad. Su pasado y su mujer forman el meollo del dolor.
Este personaje se encuentra rodeado por mujeres, fundamentales para el desarrollo de la historia: su mujer y dos amantes sucesivas en el tiempo. Sus decisiones con respecto a ellas, meditadas o desgraciadamente casuales, nos generan la entretenida novela de este autor alemán al que habrá que estar muy atento. Un saludo del Criticón Lector.
Es una narración amenísima, que se lee de un tirón, en donde se nota la mano de un conocedor de las técnicas narrativas cinematográficas, no en vano, el autor es guionista de series de televisión, género en alza en la actualidad, si de valores culturales hablamos. La sencillez expresiva no quita que haya reflexiones de calado y una sutil estructura en la que en todo momento pasa algo.
Destaca en la novela el retrato del protagonista, sobre el que gira toda la trama. Embaucador y atractivo, capaz de lo peor y de lo mejor. Su escala moral es difusa y generalmente guiada por un egoísmo profundo. De hecho, en su filosofía de vida el bien es una anomalía; la bondad, desde una perspectiva de las consecuencias que conlleva, generalmente negativas, es un elemento perturbador y extraño. La normalidad está ligada al mal. El personaje utiliza argumentos torticeros para favorecer su egoísmo natural. Solo al final Hayden, que así se llama el protagonista, demuestra debilidad. Su pasado y su mujer forman el meollo del dolor.
Este personaje se encuentra rodeado por mujeres, fundamentales para el desarrollo de la historia: su mujer y dos amantes sucesivas en el tiempo. Sus decisiones con respecto a ellas, meditadas o desgraciadamente casuales, nos generan la entretenida novela de este autor alemán al que habrá que estar muy atento. Un saludo del Criticón Lector.
jueves, 26 de febrero de 2015
"POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS". ERNEST HEMINGWAY
Por todos es conocido la figura controvertida del autor de Illinois. Su vida fue una novela en sí misma. Y, precisamente, esa circunstancia ha sido uno de los estigmas de su obra. La comparación constante entre su vida y sus escritos. Su efervescencia vital siempre fue un lastre para su obra, pues es su imagen aventurera y genuina la que queda, más que lo que escribió.
"Por quién doblan las campanas" es una novela de acción, no exenta de momentos reflexivos, que está ambientada en la Guerra Civil española en un periodo de tres días en los que un dinamitero americano tiene por misión volar un puente. Para ello debe unirse a unos guerrilleros que se encuentran escondidos en las montañas. La visión que se da de la contienda, pese a ser parcial, no es nada militante.
La guerra es el núcleo temático principal, vista desde la perspectiva individual del protagonista Robert Jordan, trasunto heroico del propio Hemingway. En alguna ocasión se asimila la guerra española con la propia guerra de Secesión americana en la que el abuelo del protagonista participó de forma principal. Ideológicamente, la novela no es simplista, el mejor capítulo de la novela, el X, nos pone delante la brutalidad y el primitivismo de los grupos humanos. En un progresivo envilecimiento de los que se supone que tienen razón, observamos atónitos un espectáculo de horror en el que las figuras humanas acaban cosificadas en un apoteósis de crueldad. El lector siente repugnancia pero a la vez no puede dejar de leer. La guerra se observa desde dentro. Los personajes pertenecen a la famosa guerra de guerrillas, vernácula propuesta en estas latitudes. En este sentido, se puede observar lo que de diferente tiene esta guerra cercana, frente a la más global y fría que puede suponer la de los batallones y los ejércitos en movimiento.
Dentro de este grupo de partizanos destacan dos figuras, la pareja formada por Pablo y Pilar. Con el primero, cruel y arrepentido, borracho y ladino, se consiguen algunos de los momentos de mayor tensión narrativa. Así, este se convierte, por momentos en el verdadero antagonista de Robert y parece que todo puede estallar cuando uno y otro se colocan frente a frente. Por otro lado está Pilar, mujer tozuda y con una fuerte personalidad es quien lleva el cotarro en el grupo. Transmite sinceridad y el dolor de la comprensión del propio paso del tiempo. Se manifiesta de lado de Robert y coadyuva e sus propuestas. Probablemente, lo menos logrado de estos personajes es su pintoresquismo. Cuando hablan son complejos, llenos de sentimientos contradictorios, pero a veces caen en la simpleza folclórica, en el tópico de los toros, los gitanos y el carácter español, en esa generalización vacua que siempre lleva aparejada la brutalidad y, al mismo tiempo, la entrega desinteresada que se supone que como pueblo tiene el español.
La guerra siempre lleva aparejada, como fruto infecto, la muerte. Ello da lugar a sutiles implicaciones morales. Así, la vemos como deber militar frente a la conciencia individualizada. El hecho de matar está tratado desde la óptica fría del militar que cumple órdenes, pero como es lógico ello conlleva problemas de conciencia. En este sentido, el viejo Anselmo, compañero de fatigas de Robert, muestra a la perfección este problema. Aderezado con sutiles disquisiciones ideológicas, como es el pecado en unas personas que viven en un mundo de tradición judeocristiana, pero del que se quiere desembarazar con la ideología comunista que es la punta de lanza del lado republicano. Todo está construido de modo sutil y natural, sin aparecer forzado, simplemente puesto en la mente sencilla de un hombre de campo.
Dentro de este contexto - definitivo, intenso, y lleno de tensión - surge el amor. Un amor que cambia los principios del protagonista, un romance que se condensa en tres días y que, gracias a ello, irradia momentos sublimes. María es delicada, inocente, angelical, sufridora y con un pasado cargado de vejaciones. Quizá su imagen idílica sea lo más flojo de la novela, pues es un personaje bastante plano. No obstante, su significación dentro de la novela es fundamental, puesto que cambia los cimientos ideológicos del personaje principal.
Por otro lado, la prosa de Hemingway es fluida y con un marcado tono periodístico. Al fin y al cabo, el autor ejerció de corresponsal y en sus libros busca el efecto de una crónica periodística, en un discurso alejado de esnobismo, grácil y directo. Son conocidas las numerosas críticas que tuvo su estilo sencillo, algunas crueles como las de Nabokov o Borges. Como anécdota está bien recordar que siempre consideró a uno de sus maestros a Pío Baroja, con todo lo que ello conlleva en un sentido estético. Los diálogos abundan en el texto y, en ocasiones, no llevan a ningún sitio. En otras, por el contrario, están llenos de tensión o de elipsis significativas. Los monólogos interiores, abundantes también, son algo simples y el flujo de conciencia refleja una sencillez estructural que en 1940 ya estaba bastante superada. Si bien, reflejan bien lo que es el personaje, sus miedos, sus pasiones, sus ideas y sus contradicciones.
En conclusión, una novela de interés, con sus virtudes y algunos defectos. Leí en su día "El viejo y el mar", me pareció una obra, quizá menos entretenida, pero más profunda. Aconsejaría la lectura de la epopeya del viejo marinero antes. Un saludo de El Criticón Lector.
"Por quién doblan las campanas" es una novela de acción, no exenta de momentos reflexivos, que está ambientada en la Guerra Civil española en un periodo de tres días en los que un dinamitero americano tiene por misión volar un puente. Para ello debe unirse a unos guerrilleros que se encuentran escondidos en las montañas. La visión que se da de la contienda, pese a ser parcial, no es nada militante.
La guerra es el núcleo temático principal, vista desde la perspectiva individual del protagonista Robert Jordan, trasunto heroico del propio Hemingway. En alguna ocasión se asimila la guerra española con la propia guerra de Secesión americana en la que el abuelo del protagonista participó de forma principal. Ideológicamente, la novela no es simplista, el mejor capítulo de la novela, el X, nos pone delante la brutalidad y el primitivismo de los grupos humanos. En un progresivo envilecimiento de los que se supone que tienen razón, observamos atónitos un espectáculo de horror en el que las figuras humanas acaban cosificadas en un apoteósis de crueldad. El lector siente repugnancia pero a la vez no puede dejar de leer. La guerra se observa desde dentro. Los personajes pertenecen a la famosa guerra de guerrillas, vernácula propuesta en estas latitudes. En este sentido, se puede observar lo que de diferente tiene esta guerra cercana, frente a la más global y fría que puede suponer la de los batallones y los ejércitos en movimiento.
Dentro de este grupo de partizanos destacan dos figuras, la pareja formada por Pablo y Pilar. Con el primero, cruel y arrepentido, borracho y ladino, se consiguen algunos de los momentos de mayor tensión narrativa. Así, este se convierte, por momentos en el verdadero antagonista de Robert y parece que todo puede estallar cuando uno y otro se colocan frente a frente. Por otro lado está Pilar, mujer tozuda y con una fuerte personalidad es quien lleva el cotarro en el grupo. Transmite sinceridad y el dolor de la comprensión del propio paso del tiempo. Se manifiesta de lado de Robert y coadyuva e sus propuestas. Probablemente, lo menos logrado de estos personajes es su pintoresquismo. Cuando hablan son complejos, llenos de sentimientos contradictorios, pero a veces caen en la simpleza folclórica, en el tópico de los toros, los gitanos y el carácter español, en esa generalización vacua que siempre lleva aparejada la brutalidad y, al mismo tiempo, la entrega desinteresada que se supone que como pueblo tiene el español.
La guerra siempre lleva aparejada, como fruto infecto, la muerte. Ello da lugar a sutiles implicaciones morales. Así, la vemos como deber militar frente a la conciencia individualizada. El hecho de matar está tratado desde la óptica fría del militar que cumple órdenes, pero como es lógico ello conlleva problemas de conciencia. En este sentido, el viejo Anselmo, compañero de fatigas de Robert, muestra a la perfección este problema. Aderezado con sutiles disquisiciones ideológicas, como es el pecado en unas personas que viven en un mundo de tradición judeocristiana, pero del que se quiere desembarazar con la ideología comunista que es la punta de lanza del lado republicano. Todo está construido de modo sutil y natural, sin aparecer forzado, simplemente puesto en la mente sencilla de un hombre de campo.
Dentro de este contexto - definitivo, intenso, y lleno de tensión - surge el amor. Un amor que cambia los principios del protagonista, un romance que se condensa en tres días y que, gracias a ello, irradia momentos sublimes. María es delicada, inocente, angelical, sufridora y con un pasado cargado de vejaciones. Quizá su imagen idílica sea lo más flojo de la novela, pues es un personaje bastante plano. No obstante, su significación dentro de la novela es fundamental, puesto que cambia los cimientos ideológicos del personaje principal.
Por otro lado, la prosa de Hemingway es fluida y con un marcado tono periodístico. Al fin y al cabo, el autor ejerció de corresponsal y en sus libros busca el efecto de una crónica periodística, en un discurso alejado de esnobismo, grácil y directo. Son conocidas las numerosas críticas que tuvo su estilo sencillo, algunas crueles como las de Nabokov o Borges. Como anécdota está bien recordar que siempre consideró a uno de sus maestros a Pío Baroja, con todo lo que ello conlleva en un sentido estético. Los diálogos abundan en el texto y, en ocasiones, no llevan a ningún sitio. En otras, por el contrario, están llenos de tensión o de elipsis significativas. Los monólogos interiores, abundantes también, son algo simples y el flujo de conciencia refleja una sencillez estructural que en 1940 ya estaba bastante superada. Si bien, reflejan bien lo que es el personaje, sus miedos, sus pasiones, sus ideas y sus contradicciones.
En conclusión, una novela de interés, con sus virtudes y algunos defectos. Leí en su día "El viejo y el mar", me pareció una obra, quizá menos entretenida, pero más profunda. Aconsejaría la lectura de la epopeya del viejo marinero antes. Un saludo de El Criticón Lector.
martes, 10 de febrero de 2015
"OCUPACIONES RARAS". JULIO CORTÁZAR
Pequeños relatos que bajo el hilo conductor de la familia nos sitúan en el mundo extraño, envolvente y misterioso de Cortázar. La familia es el símbolo de cualquier sociedad, un microcosmos a partir del cual surgen preguntas y se actualizan muchos de los problemas vitales del ser humano. Muchos de estos cuentos están traspasados por un tono humorístico y levemente crítico. Como el propio nombre indica lo raro se aplica aquí a diferentes ocupaciones familiares. La hipérbole y la aparición de un elemento distorsionador que causa un golpe de efecto sorpresivo son dos de los rasgos prototípicos de la cuentística del genio argentino. Pasamos a una breve reseña de cada uno de los cuentos
SIMULACROS
Este cuento que empieza con la explicación de lo que viene a ser una familia compleja con la necesidad de hacer cosas, sean estas de la naturaleza que sean, nos explica cómo surge la idea de construir un patíbulo en el jardín y los efectos que ello tiene en el vecindario, el final como no podía ser de otra manera es perturbador y ambiguo. Es la expectación creciente del vecindario la que dota al texto de este halo sombrío, dentro del carácter humorístico del texto.
ETIQUETA Y PRELACIONES
Este segundo cuento juega con las palabras y con el efecto que las mismas tienen en la gente. La característica principal del mismo es la sorpresa y el desconcierto en el lector.
CORREOS Y TELECOMUNICACIONES
De raigambre claramente surrealista, este cuento nos sitúa en un contexto crítico sobre el nepotismo y la importancia de lo inútil en los contextos burocráticos. En un mundo de grises, la extrañeza, la sorpresa surge, cuando se introducen elementos de color por muy estrambóticos que estos sean. Un final que es la apoteosis del lo vanal, que solo los niños son capaces de sentir.
PÉRDIDA Y RECUPERACIÓN DEL PELO
A mi juicio el mejor de los cuentos, que nos traslada a una de las ocupaciones más asombrosas, pero al mismo tiempo clarificadoras desde una perspectiva filosófica. El hecho de aplicar el máximo de los esfuerzos a un ridículo fin es la cuestión sobre la que de modo hiperbólico y humorísitico. El final juega con implicaciones de gran calado sobre la importancia del azar y el esfuerzo. El narrador promueve una suerte de panfleto sobre la importancia de lo vanal.
TÍA EN DIFICULTADES
Otro cuento de implicaciones filosóficas, en este caso nos habla de los miedos del ser humano, de la empatía y, sobre todo, de la falta de la misma cuando uno está caído, con una imagen perturbadora y genial en la que se asimila a la persona con una cucaracha. La foto fija de la cucaracha pataleando vuelta del revés con todas las demás alrededor sin hacerle caso es una imagen desoladora de la condición humana. Y, sin embargo, el cuento termina con una esperanza que pone alivio en lo que toca a toda sociedad.
TÍA EXPLICADA O NO
Abundando en el cuento anterior se trata de explicar el horror de la tía a estar de espaldas, la forma más natural de estar. La última forma de estar añado yo.
LOS POSATIGRES
"...donde toda acción puede ser causa o efecto de esplendor o de infamia". Un canto extraño a la belleza y el peligro. Y cómo acciones aparentemente vacías de sentido, cobran significado en sí mismas por el simple beneficio de realizarlas. "el equilibrio depende de tan poco y lo pagamos a un precio tan alto, que los breves instantes que siguen al posado y que deciden de su perfección nos arrebatan como de nosotros mismos, arrasan con la tigredad y la humanidad en un solo movimiento
inmóvil que es vértigo, pausa y arribo".
CONDUCTA EN LOS VELORIOS
Crítica feroz a la hipocresía, hecha desde el sentido del humor. Imaginar a esta familia siniestra y, al mismo tiempo, bufonesca, boicoteando un velorio, con una estrategia tan pautada convierte este cuento en un prodigio técnico y demoledor. Una familia de hormigas que va destruyendo los cimientos de la hipocresía, con una crueldad feroz e, increíblemente al mismo tiempo, plena de humorismo. Junto con "Pérdida y recuperación del pelo" conforma lo mejor del conjunto articulado de cuentos.
SIMULACROS
Este cuento que empieza con la explicación de lo que viene a ser una familia compleja con la necesidad de hacer cosas, sean estas de la naturaleza que sean, nos explica cómo surge la idea de construir un patíbulo en el jardín y los efectos que ello tiene en el vecindario, el final como no podía ser de otra manera es perturbador y ambiguo. Es la expectación creciente del vecindario la que dota al texto de este halo sombrío, dentro del carácter humorístico del texto.
ETIQUETA Y PRELACIONES
Este segundo cuento juega con las palabras y con el efecto que las mismas tienen en la gente. La característica principal del mismo es la sorpresa y el desconcierto en el lector.
CORREOS Y TELECOMUNICACIONES
De raigambre claramente surrealista, este cuento nos sitúa en un contexto crítico sobre el nepotismo y la importancia de lo inútil en los contextos burocráticos. En un mundo de grises, la extrañeza, la sorpresa surge, cuando se introducen elementos de color por muy estrambóticos que estos sean. Un final que es la apoteosis del lo vanal, que solo los niños son capaces de sentir.
PÉRDIDA Y RECUPERACIÓN DEL PELO
A mi juicio el mejor de los cuentos, que nos traslada a una de las ocupaciones más asombrosas, pero al mismo tiempo clarificadoras desde una perspectiva filosófica. El hecho de aplicar el máximo de los esfuerzos a un ridículo fin es la cuestión sobre la que de modo hiperbólico y humorísitico. El final juega con implicaciones de gran calado sobre la importancia del azar y el esfuerzo. El narrador promueve una suerte de panfleto sobre la importancia de lo vanal.
TÍA EN DIFICULTADES
Otro cuento de implicaciones filosóficas, en este caso nos habla de los miedos del ser humano, de la empatía y, sobre todo, de la falta de la misma cuando uno está caído, con una imagen perturbadora y genial en la que se asimila a la persona con una cucaracha. La foto fija de la cucaracha pataleando vuelta del revés con todas las demás alrededor sin hacerle caso es una imagen desoladora de la condición humana. Y, sin embargo, el cuento termina con una esperanza que pone alivio en lo que toca a toda sociedad.
TÍA EXPLICADA O NO
Abundando en el cuento anterior se trata de explicar el horror de la tía a estar de espaldas, la forma más natural de estar. La última forma de estar añado yo.
LOS POSATIGRES
"...donde toda acción puede ser causa o efecto de esplendor o de infamia". Un canto extraño a la belleza y el peligro. Y cómo acciones aparentemente vacías de sentido, cobran significado en sí mismas por el simple beneficio de realizarlas. "el equilibrio depende de tan poco y lo pagamos a un precio tan alto, que los breves instantes que siguen al posado y que deciden de su perfección nos arrebatan como de nosotros mismos, arrasan con la tigredad y la humanidad en un solo movimiento
inmóvil que es vértigo, pausa y arribo".
CONDUCTA EN LOS VELORIOS
Crítica feroz a la hipocresía, hecha desde el sentido del humor. Imaginar a esta familia siniestra y, al mismo tiempo, bufonesca, boicoteando un velorio, con una estrategia tan pautada convierte este cuento en un prodigio técnico y demoledor. Una familia de hormigas que va destruyendo los cimientos de la hipocresía, con una crueldad feroz e, increíblemente al mismo tiempo, plena de humorismo. Junto con "Pérdida y recuperación del pelo" conforma lo mejor del conjunto articulado de cuentos.
lunes, 12 de enero de 2015
"LA FUENTE DE LA EDAD". LUIS MATEO DÍEZ
Nos encontramos con un libro que sigue esa tradición tan extendida que es la literatura carnavalesca y festiva, que encarnó mejor que nadie Valle Inclán en las letras de ámbito hispánico. La novela la protagoniza una cohorte de fracasados, una cofradía en la que se mitifica la conjución del lupanar y la taberna y que en sus reuniones llenan sus conversaciones con la utópica idea de encontrar la fuente de la eterna juventud maceradas con la inquina que representa la competencia con el grupo de sabios oficiales del Casino. El tono en todo momento es paródico y se mezcla el intelectualismo con la burla, lo que da un claro sentido humorístico al texto. Lo mítico está tratado con sorna y el autor se recrea en autores y obras apócrifas a menudo risibles.
En su investigación sobre la fuente de la juventud, en la que tienen suma importancia los escritos del presbítero D. José María, la cofradía va encontrando personajes y situaciones de lo más estrafalaria. El muestrario es extenso. Destaca en este punto las odas y las elegías al Cautivo, burro castigado a consecuencia de una acción en la guerra. La oratoria se pone al servicio de lo tragicómico y en secuencias como esta es donde más se puede observar la estela del esperpento valleinclanesco. Por circunstancias, el grupo se encuentra con un Diario donde se puede atisbar pistas sobre el venero tan buscado y deseado. También me parece curioso el personaje de Apio, botarate "campagrillos" que parece una versión moderna de Gollum, el personaje de "El Señor de los Anillos".
Así, comienza una búsqueda en donde los diálogos y los encuentros con gentes extrañísimas y el progresivo deterioro de los ánimos brotan del texto en lírica expresión. Las discusiones, preñadas de humor y de ocurrencias, de dialéctica callejera y argumentos retóricos y ceremoniosos son la base del caminar. A mí me recuerda en este apartado a los viajes del Quijote, tanto por la forma (la importancia del diálogo, el encuentro con personajes de todo jaez), como por la misma intención del propio viaje, la utópica ensoñación, cándida e inocente búsqueda de la fuente de la juventud. Personajes quijotescos que a medida qua avanza el texto van acercándose al corazón del lector, pese a lo que de caricaturescos tienen cada uno de ellos.
A destacar del libro su lenguaje, dotado de una expresividad total, lleno de circunloquios, de paráfrasis, de lenguaje culto mezclado con el de germanía. Si la obra nos traslada a un mundo exagerado y expresionista gran parte de ese logro se debe al lenguaje asignado a los personajes; en el caso del narrador se observa un cierto tono lírico, sobre todo en los pasajes en los que la cofradía se encuentra en medio de los montes, entre valles y fuentes.
La búsqueda, sin entrar en detalles, acaba en escarnio y el epílogo de la novela es una venganza con el sesgo carnavalesco propio de la obra, anegada en efluvios etílicos y con un final digno de esta maravilla que es este conjunto de cínicos, tabernarios, filósofos y locuaces personajes. Y es que tal y como se dice en la novela " la locura es un sueño virginal, un tránsito de lirios y niebla". Amén. Un saludo del Criticón Lector.
En su investigación sobre la fuente de la juventud, en la que tienen suma importancia los escritos del presbítero D. José María, la cofradía va encontrando personajes y situaciones de lo más estrafalaria. El muestrario es extenso. Destaca en este punto las odas y las elegías al Cautivo, burro castigado a consecuencia de una acción en la guerra. La oratoria se pone al servicio de lo tragicómico y en secuencias como esta es donde más se puede observar la estela del esperpento valleinclanesco. Por circunstancias, el grupo se encuentra con un Diario donde se puede atisbar pistas sobre el venero tan buscado y deseado. También me parece curioso el personaje de Apio, botarate "campagrillos" que parece una versión moderna de Gollum, el personaje de "El Señor de los Anillos".
Así, comienza una búsqueda en donde los diálogos y los encuentros con gentes extrañísimas y el progresivo deterioro de los ánimos brotan del texto en lírica expresión. Las discusiones, preñadas de humor y de ocurrencias, de dialéctica callejera y argumentos retóricos y ceremoniosos son la base del caminar. A mí me recuerda en este apartado a los viajes del Quijote, tanto por la forma (la importancia del diálogo, el encuentro con personajes de todo jaez), como por la misma intención del propio viaje, la utópica ensoñación, cándida e inocente búsqueda de la fuente de la juventud. Personajes quijotescos que a medida qua avanza el texto van acercándose al corazón del lector, pese a lo que de caricaturescos tienen cada uno de ellos.
A destacar del libro su lenguaje, dotado de una expresividad total, lleno de circunloquios, de paráfrasis, de lenguaje culto mezclado con el de germanía. Si la obra nos traslada a un mundo exagerado y expresionista gran parte de ese logro se debe al lenguaje asignado a los personajes; en el caso del narrador se observa un cierto tono lírico, sobre todo en los pasajes en los que la cofradía se encuentra en medio de los montes, entre valles y fuentes.
La búsqueda, sin entrar en detalles, acaba en escarnio y el epílogo de la novela es una venganza con el sesgo carnavalesco propio de la obra, anegada en efluvios etílicos y con un final digno de esta maravilla que es este conjunto de cínicos, tabernarios, filósofos y locuaces personajes. Y es que tal y como se dice en la novela " la locura es un sueño virginal, un tránsito de lirios y niebla". Amén. Un saludo del Criticón Lector.
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